Ya sé que la Historia no se repite, pero… yo digo lo que di- jo Galileo Galilei al finalizar su juicio: «E pur si muove». Pues eso digo yo, la Historia no se repite pero hay situaciones, palabras y hechos de hoy que parecen calcados de ayer. Al menos si se avanzan unos pasos por la Memoria Histórica y se abre «el baúl de los recuerdos», como pueden comprobar con las frases y los hechos que cito a continuación:

  • Las palabras que escribió don Benito Pérez Galdós y que se publicaron en El Imparcial el año 1912:

«Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta.

Pasarán unos tras otros dejando to- do como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos…» .

  • Palabras de Azorín recogidas de una entrevista que se publica en La calle el 12 de febrero de 1930:

«¿Cómo ve usted, señor Azorín, el porvenir de España?» – pregunta el periodista.

«No tienen estos momentos otra solución que la caída de la Monarquía -responde Azorín–. Con un cambio de régimen España volverá a recobrar su sentido histórico, su verdadera tradición, interrumpida por el advenimiento de los Austrias y los Borbones al trono. Soy republicano, francamente repu- blicano, republicano federal. La fórmula federal predicada por el maestro Pi y Maragall dará a España la armonía que necesita. Esta devoción por el autor de Las Nacionalidades es antigua en mí. Data desde la mocedad. En mis escritos se encuentran frecuentemente trazas de ella…».

  • Palabras del Honorable president Tarradellas en sus Memorias:

«El mayor problema que tuvo la República para mí fue, sin duda, que la clase dirigente no supo seguir el ritmo que la situación requería… Y ya he dicho la palabra clave que vale también para nuestros días: el ritmo. Dicen los clásicos que el Arte de la Política es saber seguir el ritmo que las circustancias y la realidad aconsejan y se puede romper si se frena a destiempo o se acelera cuando no ha lugar.

Si se frena cuando la calle pide acelerar la situación puede acabar en Revolución y si se acelera cuando la calle pide seguridad, paz y trabajo puede acabar en Dictadura. Fue lo que sucedió en 1931-1933 y lo que puede suceder hoy si no se sabe seguir el ritmo que la España de hoy quiere llevar.

Hace unos días me preguntaba un periodista si no creía que estaba siendo de- masiado lento el tema de las transferencias y mi respuesta fue sencilla y sincera: Señor Araceli, si durante 40 años hemos estado esperando para poder decir: ‘ja sóc aquí’ no quieran ustedes hacer ahora en tres días lo que no hemos sido capaces de hacer en 40 años».

  • Palabras del escritor Maximino García Venero en su obra La II República:

«Cuando el 6 de octubre de 1934 el president Lluis Companys, tras llamarle al Gobierno de Madrid ‘monarquizante’ y ‘fascista’, proclamó el Estat Catalá dentro de la República Federal Española era presidente del Gobierno central Alejandro Lerroux, jefe del Partido Radical, y cuando le informaron de lo acaecido en Barcelona dio órdenes tajantes a su ministro de la Guerra, el notario Diego Hidalgo y Durán: «Manda acabar con eso de Cataluña en el menos tiempo posible»… y el señor ministro, más tajante aún, llamó al general Batet, comandante en jefe de la IV División Orgánica situada en Cataluña, y le dijo: ‘Mi general, tiene usted seis horas para acabar con el Estat Catalá del Señor Companys’… Y al general Batet le sobraron horas, porque al amanecer ya estaban presos el president y todo su Gobierno y todos sus colaborado- res más directos en el barco Uruguay, requisado para hacer de cárcel, que estaba en el puerto, y allí permanecieron presos hasta el mes de enero que fueron trasladados a las cárceles de Madrid».

Pues lo dicho, «E pur si muove». La Historia no se repite, pero a veces parece que se calca. Porque la situación que hoy está viviendo España es casi copia de lo que acabamos de leer. Sobre todo con el procés del huido Puigdemont y su marioneta Torra. ¿Terminarán los independentistas de hoy cómo los de ayer? Del Palacio de San Jaime al Puerto hay pocos metros y allí siempre hay barcos.

Julio Merino ( El Correo de España )