LA HUMILDAD DEL INTELIGENTE

La protesta de las calles de España contra el confinamiento y la acción del Gobierno tiene un carácter netamente trasversal. Se equivocan quienes argumentan que Vox está detrás o que son solo los pijos de un barrio determinado.

La indignación y el malestar se han generalizado, y el problema es que desde el Ejecutivo no se presta oídos a este clamor. Hay demasiada prepotencia como para esperar la humildad del inteligente.

Hay demasiado oscurantismo y palos de ciego en la gestión como para aguardar transparencia y claridad. Por eso se ponen nerviosos los ciudadanos, los vecinos del territorio urbano, la gente que decía Iglesias, el pueblo que invocaba el viejo PSOE.

Confunden y extravían su juicio quienes en los supuestos Estados Mayores creen que esto es una queja de ricos. Responde a extracciones sociales muy diversas y a causas bien variadas.

Desde el sentimiento de agravio de unos a la frustración de otros, pasando por la conciencia firme del español medio de saber que el Gobierno de la nación está en las peores manos posibles.

El colmo sería que aun encima se humille a Madrid para contentar a independentistas.

El Astrolabio ( ABC )