LA INFAMIA DE LA ESCUELA CATALANA

El obsceno uso que el separatismo ha hecho siempre de la educación se ha agravado a raíz del procés hasta el punto de señalar tanto a los padres discrepantes como a los alumnos. El tono despectivo y humillante con el que varios profesores -vulnerando de forma flagrante los principios rectores del sistema educativo- se dirigieron a los hijos de guardias civiles que tenían como alumnos después del 1-O supone cruzar un umbral gravísimo e inquietante.

Sobre todo, en un contexto en el que el secesionismo necesita profundizar en la disgregación social para seguir ahondando en la brecha entre buenos y maloscatalanes, que es el germen del proyecto excluyente y de corte etnicista auspiciado por al nacionalpopulismo en Cataluña.

«Hoy no hay clases porque estoy indignada con la Guardia Civil porque han sido unos salvajes» o «policías y guardias civiles son unos animales y unos bestias». Son algunas de las expresiones ofensivas -que publicamos en Crónica- proferidas por maestros de un instituto público de Sant Andreu de la Barca (Barcelona) tras el referéndum. La Fiscalía ha denunciado a nueve profesores de este centro por un delito de lesiones a la dignidad de las personas.

Es evidente que este tipo de comportamientos muestran el clima de hostilidad imperante en Cataluña y el control asfixiante e impune ejercido por el secesionismo en la escuela. Un ámbito que el Gobierno, el PSOE y Ciudadanos pactaron dejar fuera en la aplicación del 155.

El Mundo