LA INMERSIÓN DEL PSOE

La obsesión de los nacionalistas por imponer su ideología en las aulas es de sobra conocida. Claro. Lo que sorprende es que el PSOE se retrate junto a ellos en la Carrera de San Jerónimo e incluso blinde el adoctrinamiento a niños. Y lo haga, además, cayendo en los argumentos de independentistas y populistas, alertando de que peligra el pretendido pacto de Estado de la Educación o con la amenaza de una suerte de “policía política” que “recentralice” los colegios.

El hecho cierto es que, al no haber contado esta pasada semana con el apoyo de la bancada de Pedro Sánchez, las iniciativas de C´s y del PP no podrán seguir su tramitación parlamentaria a favor de reforzar la Alta Inspección Educativa. Las cosas han ido de mal en peor en Cataluña.

Desde Maragall

Lejos de dar marcha atrás en los excesos del pujolismo y sus herederos, las etapas de poder socialista de Pasqual Maragall y de José Montilla al frente de la Generalitat sólo sirvieron para potenciar la inmersión lingüística, llegando incluso a facultar a su cuerpo de inspectores para castigar el uso del castellano.

Esa dinámica de regresión de lo español en la comunidad autónoma ahondó en un despropósito que llevó al votante castellanohablante a dar la espalda al PSC y a fijar la mirada, precisamente, en Albert Rivera.

Desdibujado

Tradicionalmente, y en pura lógica, los españoles retiran su confianza a quienes les engañan una y otra vez. El salto de Ciudadanos, de ser un partido minoritario y azote del independentismo a convertirse en el principal partido de la Oposición y alternativa en Cataluña, ha forzado al propio Pedro Sánchez a intentar echar por tierra la posibilidad de que Inés Arrimadas pueda ponerse al frente del Govern. ¡A buenas horas!

Cada ataque, por cierto, suele ser celebrado por los dirigentes de C´s, que ven a los socialistas intentando estar en la procesión y repicando: además de carecer de un mensaje político coherente, desconocen cómo hacer frente a los bocados de los naranjas.

¿Ante qué estamos? Básicamente, ante un PSOE empeñado en chocar contra sus prejuicios y en mermar sus propias posibilidades en las urnas. Los socialistas han pactado en consistorios de Cataluña con ERC y PdeCAT, en el Gobierno de Baleares con Més y Podemoso en el de la Comunidad Valenciana con Compromís.

Todos ellos con aspiraciones soberanistas en sus respectivos territorios. ¿A qué precio? A costa de teñir de nacionalismo sus señas de identidad tradicionales. En efecto: el PSOE ha pagado un carísimo precio electoral.

Anronio Martín Beaumont

ElSemanalDigital.com