LA INSOPORTABLE EQUIDISTANCIA

La equidistancia en política y en cuestiones sociales es la expresión de la mediocridad y la falta más absoluta de compromiso. No hay neutralidad ante el terrorismo o ante las dictaduras. Como no se puede permanecer como mero observador cuando se atacan las libertades o valores morales como la unidad de España.

Por eso no me gustan los equidistantes. Puedo entender la serenidad, la fuerza de la argumentación, el contraste de pareceres, el talante liberal del respeto al contrario, pero nunca esa supuesta independencia que esconde en ocasiones una dosis significativa de cobardía.

De hecho, se está dando en la sociedad occidental un repliegue de todos aquellos que utilizaban el combustible democrático de las ideas y confrontaban intelectual y socialmente con sus adversarios y gracias a ese enriquecedor debate existía progreso.

El mundo occidental, al margen de lo material y del Covid-19, vive una crisis de valores y moral. En medio de esa tormenta, no se puede ser neutral. La minoría gritona y violenta se suele imponer a la mayoría serena… y un poco temerosa.

El Astrolabio ( ABC )