LA INSTITUCIÓN DEL TERROR

A principios de diciembre de 1917, el diputado socialista polaco Stanislaw Lapinskialzó la voz en el Comité Central Ejecutivo y denunció que el terror ejercido contra los kadetes pronto se extendería a los diputados de izquierda opuestos a Lenin. Ya estaba en vigor la censura de prensa y toda disidencia era duramente reprimida. Trotsky le replicó airado: “Usted se colma de indignación ante el crudo terror que estamos ejerciendo contra nuestros enemigos de clase, pero permítame que le diga que en el plazo de un mes, a lo sumo, ese terror asumirá unas formas más temibles, a imitación del terror de los grandes revolucionarios franceses”.

El éxito del golpe y revolución de octubre se explica en razón del terror indiscriminado y aun así sistemático. Los bolcheviques se encontraron con la oposición de altos funcionarios, banqueros e ingenieros. Primero los despidieron y despojaron de sus derechos; luego los mandaron a fábricas o a palear nieve. Las medidas fueron suficientes para desconvocar las huelgas pero no para ejercer un control total del poder.

Lenin quería llegar cuanto antes al punto de no retorno. El error del Gobierno provisional fue no liquidarle. El 20 de diciembre de 1917, el Consejo de Comisarios del Pueblo creó la Comisión Extraordinaria Panrusa para la Lucha contra la Contrarrevolución y el Sabotaje. La Cheka se erigió en el verdadero órgano e instrumento revolucionario.

Para el impulso, narrativa e imaginario quedan los soviets. Sin embargo la Cheka fue la institución que permitió consolidar la revolución por medio del terror y configurar la ideología y cultura del Estado, y el homo sovieticus. El miedo, vigilancia, delación y arbitrariedad condicionaron la vida en el Este de Europa durante dos tercios de siglo. Como cuenta J. Harris en El gran miedo, si Pravdapublicaba que la patria socialista se encontraba en peligro, Dzerzhinski, líder de la Cheka, ordenaba “buscar, arrestar y fusilar” a todo sospechoso de suponer una amenaza para el régimen. No había tiempo de investigar las denuncias ni detenerse en pormenores.

La Cheka cumple 100 años. La fecha es decisiva. Representa fielmente la naturaleza de la revolución soviética -caracterizada por la aplicación de una justicia sin contención ni límites- y la esencia del Estado totalitario. Cuando pasa inadvertida al explicar 1917 suele ser por evitar la incómoda y estrecha relación existente entre leninismo y estalinismo y, de algún modo, mantener viva la llama purificadora de la revolución bolchevique.

Javier Redondo ( El Mundo )