Todavía hay quién se extraña y parece cogerle por sorpresa, el masivo apoyo que la anti-España  muestra a Sánchez para que este saque adelante y sin el menor de los problemas, los  presupuestos generales del Estado. El independentismo comprende qué lo mejor para ellos, es  un gobierno presidido por Pedro Sánchez, es la mejor garantía de que España se hunda, no  funcione y su cohesión este en peligro, y por ende lo mejor para sus intereses.

Para el  independentismo, sea este del signo que sea, España no les importa lo más mínimo, es mas, la  odian. Ellos solo piensan en sacar rédito político de todo lo que hacen y han encontrado en  Sánchez e Iglesias, unos fieles aliados dispuestos a entregar todo lo que se les pida a cambio de  mantenerlos en el poder, cuestión que por otro lado poco les importa, pues como han podido  comprobar, el gobierno social comunista presidido por el tándem Pedro Sánchez y Pablo  Iglesias son socios fiables, pues teniendo donde elegir, prefieren apoyarse en aquellos que  ponen en duda la existencia de España, cuestión que hace profundamente felices a los  independentistas. Como todos sabemos, Sánchez e Iglesias hacen esto por devoción, que no  por obligación.

Si Sánchez e Iglesias son socios fiables para el independentismo, no se puede decir lo mismo de  estos. El independentismo apoya al gobierno social comunista mientras les sirva para sus  intereses. Cabe recordar que en tan solo nueve meses, el independentismo dejo caer a dos  presidentes.

El Partido de los Negocios Vascos, el PNV ayudó a Mariano Rajoy a sacar los  presupuestos generales del Estado, para a los muy pocos días, dejarle caer y apoyar la moción  de censura que convertiría a Pedro Sánchez en presidente de gobierno.

Debieron entender  que Sánchez seria más perjudicial para España que el ya de por si malo Mariano Rajoy. Nueve  meses después de aquello, sería el independentismo catalán, el que dejaría caer a Pedro  Sánchez. Después de aquella lección, nadie quiso cambiar las reglas del juego y nadie quiso  comprender que la gobernabilidad de España estaba en manos de sus enemigos.

Después de  de la demostración de fuerza del separatismo y de la debilidad demostrada por el Estado  Español, el independentismo entendió que había llegado su momento, el momento de pisar el  acelerador y poner a prueba la paciencia del estado Español, que como estamos viendo,  parece ser infinita.

El problema al que ahora nos enfrentamos, es bastante más grave que lo vivido con  anterioridad. Es el gobierno de España el que esta cómodo con las exigencias de la anti-España, tienen una línea de actuación coincidente con los amigos de los asesinos de ETA, con el  partido de los mata curas de ERC, con los integristas del PNV, con los rústicos de la CUP, con los  corruptos ex convergentes y con todo tipo de aldeanos periféricos, ya sean estos gallegos,  valencianos o mallorquines.

Todo el que odia a España, tiene cabida en el gobierno de España.  Nunca antes la simbiosis había sido tan perfecta. Son ellos los que deciden como tenemos que  formar a nuestros hijos y la educación que debemos darles, son ellos los que sacan adelante  los presupuestos generales de un estado al que odian y la cantidad de impuestos que debemos  pagar y donde debe ir a parar la recaudación, son ellos los que deciden como fue la historia de  España y los episodios que debemos olvidar, tergiversar o falsear, ellos los que nos dirán lo que  debemos beber, comer o pensar.

La izquierda con la ayuda de la anE España, busca  perpetuarse en el poder, solo así se entendería como Gabriel Rufián, un sujeto que no deja  dudas sobre su odio a España, proponga medidas re centralizadoras que quiten competencias a  comunidades autónomas como Madrid en materia impositiva. Rufián no plantearía este asunto  si existiera la más mínima posibilidad de que los socialistas fueran sustituidos en el poder.

No  se arriesgaría a qué otro gobierno pudiera utilizar esta medida en contra del independentismo  catalán. Arnaldo Otegi es otro de los que mas felices y cómodos se encuentra con los pactos  alcanzados con Sánchez. Afirma que este gobierno es el que más se parece al de la II república.

Aquel que llego después de un demostrado fraude electoral y aquel que fue el detonante  decisivo y culpable del comienzo de nuestra guerra civil. Este gobierno juega con fuego y es  muy posible que se acabe quemando, pues por encima del propio gobierno y del propio estado, esta la lealtad hacia con España y su unidad, y si ellos la ponen en riesgo, seria legítima defenderla por encima de todo y de todos.

Javier García Isac ( El Correo de España )