LA IZQUIERDA Y MACHÍN

Pablo Iglesias les dijo con sarcasmo a los de IU que se quedaran con sus banderitas rojas y los dejaran en paz; luego, pactó con ellos. Los dirigentes de IU, ahora, prescinden de las banderas rojas en sus despachos y las han cambiado por la bandera republicana declarando que el PCE de la Transición se autoengañó y engañó a sus militantes. Los leales acusan a estos jerarcas de liquidacionistas, de “tontinas, tontos del higo”, como decía Rafael, de galgos de Lucas y de haberse convertido en costaleros de Podemos por cuatro culos en el hemiciclo. Mientras la derecha se prepara para ganar, la izquierda se divide.

Como anunció Sartre en sus últimos momentos, “la izquierda desunida o busca nuevos principios o dejará triunfar a una derecha miserable”. Pregunto a un veterano dirigente si existe el PCE y responde: “Es inmortal. Lo dijo Brecht: el Partido tiene mil ojos, no puede ser aniquilado”. ¿Hay -le digo- IU sin PCE o PCE sin IU o IU sin Podemos? Responde: “Alberto Garzón tenía el mandato de sobrepasar a IU, hacerla más permeable, ampliarla, y sobre todo, lograr que no siguiera funcionando como un partido clásico.

Si IU es un partido, ya no cabe el PCE, porque no son posibles dos partidos compitiendo en el mismo espacio. Como canta Antonio Machín, «no se pueden tener dos amores a la vez y no estar loco”. En realidad Machín no habla de amores, sino de mujeres. “Cómo se pueden querer / dos mujeres a la vez, y no estar loco“, pero los dirigentes de la izquierda están aterrorizados por si los tachan de machistas.

Los de Podemos van a preguntar a las bases con qué siglas o logos se presentan a las próximas elecciones. IU quiere más autonomía en el Congreso, pide más poder. Hablan de crisis de régimen y hay lío y crisis entre IU y Podemos. Pablo Iglesias quiere que la marca Podemos se imponga. Aunque piensa que las marcas que han funcionado -Ahora Madrid, Barcelona en Comù, Marea Atlántica- deben seguir. Izquierda Unida reclama más protagonismo y, aclara mi fuente: “La opinión de Errejón, de que no hacía falta pactar con IU, ha terminado en una presión para que el nombre de Podemos aparezca. Iglesias ha asumido estos planteamientos.

La campaña contra Iglesias, como la hubo contra Anguita, le está carbonizando, los disidentes piden paso a Irene Montero. En Andalucía, los anticapitalistas están más abiertos a una confluencia más elaborada, no sólo de siglas. Teresa contradice el planteamiento de Iglesias, está en contra de Pablo y su intento de imponer la marca Podemos”. La construcción de un partido no partido, expresión del 15-M, desemboca en un partido clásico, con aparatos poderosos.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor