LA JETA DEL ROJERÍO DIVINO

Haz lo que digo, no lo que hago. Buena máxima para todos aquellos cara duras que no se cansan de predicar una cosa para los demás y de hacer lo contrario cuando de ellos mismos se trata.

No es ninguna novedad la hipocresía e incoherencia de la gauche divine, tan amante de la buena vida, los lujos y la molicie burguesa mientras liberan al mundo de la opresión capitalista o fascista. Desde el mayo del 68, la izquierda europea y la yanqui tiene más que ver con el pijerio que con el obrero, y su revolución, más con las intrigas de salón que con la rebelión contra el sistema.

Hombre (con perdón por el pecado de género) , ¿acaso los rojos no tienen derecho a enriquecerse? Especialmente si la fortuna proviene de un sueldo o la subvención pública, ingresos limpios, bien ganados por servir al pueblo, en vez de la sucia actividad privada que sólo sirve a los mercados.

Así que no se les ocurra criticar a la Ministra de Trabajo por redecorar su despacho y subirse el sueldo un 30 % cuando campaba por el Ayuntamiento de Ferrol, ni rechistar porque la amplia plantilla de los señores ministros que ha montado este gobierno de progreso se lleva “pa la saca” 1.861.444’48 eurazos todos los meses, ni se escandalicen cuando vean como reparten a diestro y siniestro cargos ministeriales para contentar a toda la ristra de jefecillos de Podemos y el PSOE que hay que colocar.

Las altas responsabilidades que asumen como virtuosos salvapobres, apóstoles del feminismo, incansables perseguidores de malvados franquistas, constructores de utopías multiculturales y flagelo de contaminadores, les hacen merecedores de estupendos sueldos públicos, despachos de lujo y coche oficial.

¿Cómo regatearles un vinito, una tapita y una copita cuando van en el Falcón de sitio en sitio liberándonos de la explotación? Todo será poco pago para agradecer su lucha por conducirnos al paraíso socialista. Que no sea por mariscadas y señoritas de compañía.

Además, no deben olvidar que si ellos acumulan riquezas nunca es a costa de la solidaridad con los más débiles. Si no, que se lo pregunten a Manuel Castells y su sociedad opaca, a Maxim Huerta y sus enjuagues con Hacienda o a Almodóvar y sus paraísos fiscales en Panamá.

¿Por qué Roures no va a ser un plutócrata multimillonario, Celaá tener un montón de viviendas de lujo o el matrimonio Pabla e Ireno gozar de un casoplón en Galapagar? Al fin y a la postre ya nos lo ha dejado claro el Gran Wyoming, al explicarnos su patrimonio inmobiliario, si ellos tienen propiedades es porque se lo han currado, no como los demás, fachas de mierda, que lo han conseguido a costa de los menesterosos y encima sin pagar apenas impuestos.

Terminemos acudiendo de nuevo a la sabiduría popular: quien reparte, se lleva la mejor parte. Así que a quien le extraña que en esto de la redistribución de la riqueza, los repartidores no paren de vender su sociedad igualitaria mientras se ponen las botas a costa de los que de verdad sacan adelante la sociedad con su esfuerzo y su trabajo.

Mateo Requesens ( El Correo de Madrid )

viñeta de Linda Galmor