Los sayones de la Justicia, con puñetas y sin ellas, han vuelto a escinificar el pomposo ritual de la vieja farsa, de su coyunda con los poderes políticos del Estado de la que cuelgan sus togas, sus nóminas y su desprestigio que penden, como el hacha del verdugo, sobre el pescuezo de los españoles que escuchan la cansina milonga de la mentira de consenso sobre la inmaculada independencia del Poder Judicial, como quien escucha a un fanático pelmazo sus disparatados argumentos demostrando que la tierra es plana.

Es verdad, la Justicia en España es independiente en la misma medida que la tierra es plana. Y si lo dudas o lo niegas, eres un facha ultramontano que habitas en las catacumbas de la periferia del Sistema. La apertura del Año Judicial, con su patio y su gallinero rebosantes de los amos de los jueces y magistrados, y de los ojeadores que susurran al oído de los jefes políticos quiénes son los predispuestos a arrastrar las togas por el lodo de sus intereses, es la consagración del sometimiento tolerante y democrático de la Libertad de los españoles a la voluntad sectaria de los partidos políticos, solapada de Soberanía Nacional a través del Parlamento y del Gobierno.

No hay más. Engañaron a los españoles porque los españoles se dejaron engañar, y prefirieron acomodarse en la mentira a sublevarse frente y contra ella. Hoy tenemos lo que nos merecemos porque un pueblo que se deja poner el ronzal votando reiterada y masivamente a los corsarios políticos que le han robado la independencia a la Justicia, a mayor infamia en nombre de la democracia, es un pueblo que no merece otra cosa, por mucho que llore como Jeremías cuando le okupan la casa ante la pasividad de la Justicia y la inoperancia de su agente ejecutor, la Policía.

Sin independencia del Poder Judicial la democracia no existe, por muchas urnas que nos echen en el calendario y en los telediarios. Cuando los que tienen que controlar y vigilar a los políticos son elegidos por los propios políticos, la libertad real, no la de las abstracciones académicas, muere. Y el pueblo español baila con su cadáver cada vez que los corsarios políticos tocan arrebato electoral.

¡ Danzad, danzad, imbéciles ! mientras a vuestros Magistrados del Consejo General del Poder Judicial y del Tribuna Constitucional los eligen los que os saquean, tal y como en Italia la Mafia elige a los jueces que presiden los procesos contra sus capos.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )