LA LEALTAD REAL

Menos de diez días le ha durado a Pablo Iglesias la «lealtad» que prometió a Pedro Sánchez el día del famoso abrazo. Aún no es vicepresidente del Gobierno y ni siquiera ha tenido lugar el primer pulso entre ambos, pero el secretario general de Podemos ya ha enseñado la patita agitando por detrás la discusión sobre el modelo de Estado.

Un debate que Pedro Sánchez ha intentado aparcar públicamente defendiendo que los derechos y libertades de la II República viven hoy en la monarquía de Felipe VI. Empiecen a contar, que éste es solo el primer navajazo de los que vamos a ver.

Como si viviéramos en la época absolutista, el partido morado instó a sus inscritos a acudir el viernes a un acto de la plataforma «Adiós monarquía, hola democracia» que al grito de «¡que ruede la Corona!» acordó celebrar una «consulta popular no vinculante» el 9 de mayo de 2020 sobre si España debe convertirse en una república. ¡Además de lealtad, qué gran sentido de la responsabilidad tiene Iglesias!.

Con una desaceleración económica en ciernes y la crisis de Cataluña atravesando un momento decisivo le parece que España atraviesa el momento óptimo para cambiar su modelo de Estado. Aquí tienen un nuevo ejemplo de por qué el líder morado será un factor desestabilizador de la situación política. Por si a alguien le quedaban dudas.

La convocatoria republicana se cubrió de gloria. La diputada y portavoz morada Isa Serra había anunciado un «acto grande» en el que se juntarían «much@s» que quieren «dejar atrás la monarquía». Y el saldo de tan magno evento, según los propios convocantes fue de -atención- 150 personas.

Traduciéndolo a porcentaje sobre los 47 millones de personas que pueblan España cualquier matemático equipararía la asistencia con el 0 por ciento de la población. Una vez más la realidad, tozuda, vuelve a demostrar que hay una diferencia creciente entre lo que Pablo Iglesias cree que les interesa a los españoles y lo que a estos les importa realmente.

Lo vimos cuando apostó por una coalición con IU, cuando abrazó el derecho de autodeterminación de Cataluña y ahora con su apuesta renovada por la república. Y eso no hay vicepresidencia ni gobierno de coalición que lo cambie.

La falta de interés que despertó la convocatoria es un resultado en sí mismo. Y tal fiasco llevaría a cualquier estratega a aparcar la hazaña a la espera de un momento más propicio. Sin embargo, la plataforma antimonárquica es inasequible al desaliento.

Continúa convencida de «desborbonizar» el país y no le importa tergiversar la realidad para conseguirlo. «La ciudadanía no ha podido pronunciarse, ni decidir en ningún momento (el modelo del Estado), ni en la llamada Transición Democrática ni posteriormente», aseveró vía comunicado el viernes.

¿Se le olvida, acaso, que el 6 de diciembre de 1978 los españoles se pronunciaron abrumadoramente en referéndum a favor de la monarquía recogida en la Constitución? ¿Y que antes de llegar ese momento, el 4 de julio de ese mismo año, el Congreso debatió y rechazó una enmienda de ERC para que la Carta Magna recogiera la república como modelo de Estado?

¿Se le pasa por alto, quizás, que en cada convocatoria electoral los españoles pueden votar a partidos que proponen instaurar una república pero que, a día de hoy, estos no han logrado sumar una mayoría?

Además de lealtad, Iglesias prometió trabajar para mejorar la vida de los ciudadanos. Agitar debates sobre el modelo de Estado en el delicado momento que atraviesa el país significa, ni más ni menos, saltarse ambas promesas.

Ana I. Sánchez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor