LA LEY NO CABE EN LA PANTALLA FELIZ

El movimiento independentista catalán es una fábrica incansable de producir imágenes de alto contenido emocional que descargan de golpe sobre el cerebro todas las hormonas de la felicidad. Endorfina, serotonina, dopamina. Precisamente en un momento histórico en el que las pantallas dirigen la vida y las costumbres de los ciudadanos, el independentismo ha sido capaz de producir imágenes que borran las amarguras personales, políticas y sociales. Sean las del héroe Trapero con su pistola al cinto, las de los mares de esteladas o las de los niños coloreando el País de Nunca Jamás.

Frente a ese éxtasis permanente, la ley, la Constitución, el derecho internacional, la democracia representativa y el respeto a las normas son conceptos abstractos que no caben en una pantalla. El esfuerzo de demostrar a través de la razón que el resorte que mueve esas imágenes está lleno de falsedades y utopías inviables en la Europa de hoy es inútil. Los catalanes independentistas ya lo saben. Y no les importa.

Lucía Méndez ( El Mundo )