LA MASCLETÁ DE RIVERA

Con los fuegos artificiales me pasa como con los magos: durante un minuto me encantan y al cuarto de hora me aburren. Ayer, me sorprendió la audacia o la cara dura de Rivera haciendo como que hacía un esfuerzo para evitar las elecciones, cuando su no es no a «la banda de Sánchez» ha sido la tercera pata necesaria, tras el egoísmo de Sánchez y la soberbia de Iglesias y su Erudita, para que el velador de las urnas se sostenga.

Pero la mascletá terminó y el pirotécnico se queda con el careto ahumado. Por favor, no lo llamen esfuerzo cuando dura un minuto ni patriotismo si es copiado.

Como todo alumno vago, Rivera ha querido copiar; y tocaba examen de responsabilidad política. Pero desde junio ha pasado poco tiempo y queda luz en la memoria. Recordábamos ayer, antes del número ilusionista, que Rivera aseguró en la investidura que PSOE y Podemos estaban formando Gobierno en la Habitación del Pánico.

Al día siguiente no hubo pacto ni Gobierno, pero Rivera no se explicó y siguió a lo suyo: ocupar el sitio de Casado. Por eso llamó «sanchismo» al PSOE y no ofreció formar Gobierno a Sánchez, que hubiera sido la segunda vez. Aunque entonces iba en serio, con 200 condiciones; no tres y en broma.

La responsabilidad de repetir elecciones, como Sánchez le espetó a Rajoy, es la del que tiene el encargo del Rey. Y Don Falcon ha pasado el verano volando y sin recurrir a «sus socios», como les llama Rivera, para formar Gobierno. Para él socios son todos y ninguno.

Según. Pero cuando el pirotécnico se largó de vacaciones y se negó a reunirse con Sánchez, Casado lo hizo dos veces y le propuso tres pactos: sobre economía, Navarra y Cataluña. Rivera se burló. Y un día antes de que el Rey termine la ronda de consultas, va y se descuelga, hablando además en nombre de Casado, plagiando lo que el líder del PP le pidió a Sánchez. Con un par. Releyendo su entrevista última en EL MUNDO, con dos pares.

Rivera dice que vio la luz este domingo: comprendió que no habría pacto PSOE-Podemos. Yo creo que se le apareció la Virgen de la Encuesta, la de Prensa Ibérica, que daba a Ciudadanos 20 escaños menos; al PP, 15 más, Vox y Podemos repetían y el PSOE apenas subía.

Así que, al grito de «¡España no puede esperar!», ha dado una voltereta para quedarse en el sitio. A Falconetti le ha salido un Riveretti.

Federico Jiménez Losantos