LA MEMORIA Y EL ENGAÑO

La soledad es una vieja compañera que nunca me ha sido infiel y me acompaña incluso cuando estoy rodeado de gente, porque sabe que la necesito por las noches y a veces durante el día .

Me ayuda a construir ideas, fruto de mis sensaciones, y hoy me ha conducido por el camino de los recuerdos , que a veces es tortuoso, porque la memoria es la única fuente fiable de lo que hemos sido y somos, aunque también es una esquina jodidamente cruel en la que solo se dan cita los valientes.

Joaquin Sabina guarda en su memoria algún reproche contra los notarios porque los compara con los dictadores y desea que sufran por amores, pero yo me resisto a incluir en esta maldición a quienes dan fe de lo que sucede para que nadie pueda negarlo en el futuro.

La desmemoria no existe, la amnesia es una ficción y el olvido una patraña, por más que conozcamos tipos despistados, gente que está a por uvas o profesionales de la tergiversación, porque siempre existirá alguien que estuvo allí, tomó nota y dejó constancia escrita de un hecho que merecía ser protegido para salvar de la quema, la legitimidad de una verdad histórica.

Con idéntica pretensión hacemos de notarios los escritores, e incluso los periodistas que aún no han vendido su alma al diablo, cuando desvelamos o recordamos los secretos que quieren mantener ocultos los poderosos, que no soportan que alguien resucite sus excesos, mentiras o contradicciones.

Por eso sufrimos mal de amores, como dice el poeta de Jaén que un día se nacionalizó en Madrid, y ese coste va en el sueldo de quienes hemos hecho de la curiosidad decente nuestro modo de vida y jugamos a la ruleta rusa en un país en el que Jordi Pujol i Solé sigue sin ser molestado por la justicia.

¿Alguien olvidará algún día que Pablo Iglesias soñó con azotarla hasta que sangrara, o que Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo fueron los únicos que no se acojonaron cuando soñaron las balas de los guardias civiles que asaltaron el Congreso?

¿ Existe algún tipex que pueda borrar la frase “Sé fuerte, Luis”, que le escribió Rajoy a Bárcenas, o la que pronunció Zapatero cuando calificó al etarra Otegui como un hombre de paz?

Las mentiras del doctor cum laude se amontonan a tal velocidad que tiendrán que ser los historiadores del futuro quienes las contabilicen, pero mientras tanto ahí estamos los irredentos soñadores de un país en el que la mentira ha adquirido categoría de oficialidad política jaleada en días alternos por bandos enfrentados que han cambiado dignidad por obediencia partidaria a un líder mediocre.

Los hagiógrafos solo sirven para el presente porque lo que escriben tiene escaso valor probatorio y su obra de encargo es tan caduca como la dignidad que inventan en favor de quien le paga las hojas que escriben.

El olvido no existe porque deja huellas en algún hueco de nuestra memoria y de la de quienes compartieron con nosotros esos momentos, por eso de vez en cuando regresa para enfrentarnos a una realidad indeleble.

Hace unas horas he regresado a un lugar de sol y palmeras,de gente tranquila que desnuda con naturalidad su cuerpo y su alma, de paisanos que alargan la e final de las palabras que deberían acabar en ese, de gente que hace un alto en el camino y se olvida de los malos actores que cobran por no trabajar y convertir en eterna la inestabilidad que les permite seguir viviendo a cuerpo de reyes.

Por eso es importante tener memoria.

Diego Armario