En lo que llevamos de Gobierno de coalición, la posición de España en el mundo ha vuelto perder posiciones en todos los ámbitos, desde el político, en el que el Ejecutivo parece prisionero de las hipotecas venezolanas de sus socios de coalición (o del expresidente Zapatero, como relatamos en estas páginas), al cultural, porque hemos abandonada la promoción de nuestra lengua, en este caso incluso dentro de España.

El Gobierno no ha sido capaz ni siquiera de gestionar las relaciones con nuestros vecinos: con Marruecos las fechas para la reunión de alto nivel se atrasan, perdemos expectativas en el Sahara, no logramos tampoco pactar con Francia una solución para aliviar la presión migratoria en Canarias y a nuestros hermanos portugueses les vienen a ayudar en la lucha contra el Covid desde Alemania o Austria cuando tal vez hubiera capacidad en Madrid para echarles una mano.

Mientras, Pedro Sánchez sigue en su particular campaña permanente y lo fía todo a las ayudas europeas.

ABC