Estamos asistiendo a la puesta en escena del mayor esperpento nacional, la mentira como burda excusa, de la mano de estos que nos gobiernan y de toda la claque izquierdosa, regodeándose en la paulatina destrucción de España, con el ruido de fondo de los aplausos de todos esos estómagos agradecidos carentes de criterio y del mínimo sentido del honor.

Lo que está sucediendo en España resulta, se mire como se mire, vergonzoso y de una indignidad que supera, con mucho, todos los límites.

Ahí tenemos al presidente, con sus maneras chulescas de perdonavidas de barrio bajo, tratando de justificar su nefasta gestión, achacándosela siempre a causas exógenas. Qué si la guerra de Ucrania, qué si Putín, qué si la Covid-19 y jamás entonando ese mea culpa que le permitiría recuperar, si es que alguna vez lo tuvo, un ápice de dignidad.

Siempre hay un culpable y nunca es él. La inflación galopante, los índices de paro mayores de Europa, los dineros dilapidados en chiringuitos de amigotes izquierdosos, la salvaje subida de impuestos, el incremento de los precios, etc., son achacables a Putín, a la guerra de Ucrania o al gato con botas que pasaba por allí, a cualquiera menos a él y a su gobierno de ineptos.

Sorprende que hable, tratando de mostrar un rostro compungido, con el fin de justificar esa malvada ley de memoria democrática, de los miles de desaparecidos que todavía yacen en cunetas o en recónditos parajes, máxime cuando, en los últimos años, cada vez que se levantó una fosa común lo fue de asesinados por sus correligionarios del frente popular, ordenando de inmediato que se silenciase el hallazgo ya que, para él y su partido, los muertos no tienen el mismo valor, toda vez que depende de quien haya sido el asesino y el asesinado.

La poca dignidad que tienen estos que nos llevan a la ruina se ha puesto muchas de veces de manifiesto, incluso en cosas tan elementales como las de cuidar las normas y el protocolo. ¿Cómo se puede permitir que alguien, representando al gobierno de España, se atreve a equiparar a la Nación Española con las provincias vascongadas, poniendo ambas al mismo nivel?, ¿qué es eso de dos países?

Cómo puede atreverse a semejante felonía para lamerle el culo, una vez más, a esos tipejos, filoterroristas, que lo mantienen en la poltrona con sus votos manchados con la sangre de muchos inocentes que ahora pretenden olvidar y pasar por alto y encima hacerlo el día en que se rendía homenaje, precisamente, a uno de los asesinados por esa miserable gentuza.

Qué se puede esperar de este tipo, vendido al globalismo internacional y a los enemigos de España, que ha permitido que en dos ocasiones -una de ellas en nuestra propia casa- alguien se atreva a colocar la Bandera Nacional con el escudo al revés ante sus propias narices, permitiendo vender al mundo la imagen de un País rendido y derrotado. Rendido y derrotado ¿a quién?

Se trata de un tipo indigno que, si tuviese un mínimo de dignidad, en ambas oportunidades se levantaría y, tras exigir una explicación, abandonaría el lugar en el que se encontraba fuese en la casa del moro, en la reunión de la OTAN o donde fuera.

Nos estamos convirtiendo -creo que nos hemos convertido ya- en el hazmerreir de Europa y de cualquier país serio y que se tenga por tal. Un gobierno de chirigota, formado por un montón de indocumentados, sin olvidar a las rencorosas indocumentadas que todavía abundan más, vendido al mejor postor, en este caso formado por esa anti-España de indeseables comunistas, golpistas, separatistas, filoetarras, podemitas y perroflautas en general, esos que odian a nuestra Patria y lo que ella representa.

Un gobierno miserable que está llevando a España y a los españoles a la ruina más absoluta en todos los sentidos y cuyos miembros, miembras y miembres, se atreven a salir a la calle sin que nadie les afee su deleznable conducta ni les exija una explicación por las felonías que están cometiendo.

Tal vez sea verdad que tenemos lo que nos merecemos y, de ser así, lo es como resultado de un país desarmado de valores en todos los sentidos que solo piensa en terracitas, cañitas y playitas, aunque a este paso, tal vez en el otoño que viene, muchas de esas cosas se terminen y entonces ya veremos.

Las siniestras leyes que han impulsado solo han servido para darle alas a las minorías y que sean ellas las que marquen el devenir nacional con sus exigencias e imposiciones sectarias, algo que contribuirá a fomentar la corruptela impuesta por ese globalismo internacional que impulsa la no menos siniestra agenda 2030, tras cuyo rostro amable de defensora planetaria se ocultan bastardos intereses que pretenden borrar de un plumazo la civilización como la entendemos, sometiéndonos a un poder que mueve los hilos desde las sombras.

Una buena prueba de las siniestras intenciones de los adalides de este globalismo opresor y totalitario del que el gobierno de España es fiel esclavo y siervo las encontramos en una frase que, al parecer, pronunció esa individua de pelo blanco que preside el Banco Europeo, señalando que los ancianos europeos -ella en eso de la edad no le va a la zaga- viven demasiado tiempo.

Una auténtica barbaridad. Desconozco si realmente pronunció esa frase o simplemente se la han achacado, pero de haberla dicho, nos haría un gran favor a todos siendo ella la primera en quitarse del medio.

Esta y otros como ella son los que pretenden cambiar el mundo, a base de cambiar nuestra forma de vida, controlar lo que comemos, la forma en la que viajamos, cuántos hijos podemos tener, cuando debemos morirnos…, y al servicio de semejante pretensión se encuentra el siniestro tipo del pantalón de pitillo, el gran jefe “pluma blanca”, y toda su corte de lameculos y palmeros que a lo único que aspiran es a seguir viviendo sin dar palo al agua, cobrando de todos los españolitos a los que nos están chupando la sangre de la forma más miserable a base de impuestos a cada paso más abusivos.

Esa ley de memoria no sé qué, pues ni es histórica ni democrática, que pretende reescribir la Historia de España, haciendo que desaparezca de un plumazo cualquier vestigio de todas las barbaridades perpetradas por la malvada y rencorosa izquierda, canalla etarra incluida, deberá ser la tumba política de estos miserables.

Sin embargo, aprovechando esta ley y mientras esté en vigor ha llegado el momento de exigir las responsabilidades a todos aquellos que, de una forma u otra, han tenido relación con los viles asesinatos cometidos por los chequistas rojos, las columnas “Amanecer”, los Paracuellos del Jarama y todas las tropelías, paseos, crímenes, etc., cometidos por la izquierda y la ultraizquierda a lo largo de su criminal historia. Qué no se vaya de rositas ninguno pues a lo mejor muchos nombres de calles tienen que desaparecer de los callejeros de ciudades y pueblos.

Eugenio Fernández Barallobre ( El Correo de España )