Si tenemos aceptado como si tal cosa que en todo el Mundo existen adoradores del Diablo, incluso en nuestro país, cómo no vamos a aceptar que haya, no adoradores, pero si auténticos furibundos «fans» de Vladimir Putin, «único tío que les ha puesto la proa -a EEUU- en su búsqueda de globalizar…». ¿Será quizás por verse hecho la competencia por los usas?.

Unos, los  yankies. Por lo que dicen los inteligentes que andan por ahí dando gratuitas lecciones a las gentes simples, intentando globalizar el Mundo; y el Putin Hood, por globalizar intentando reeditar la URSS bis. Deseos expansionistas del comunitario a los que no se les da importancia por parte de los «neo fans» el número víctimas que provoquen sus correrías.

¿Esas personas han evaluado el daño que está ocasionado en Ucrania? (Pregunta gilipollesca que se me ocurre, soy así de simple) Seguro que no. Al destrozo, no sólo de las fábricas, de los comercios, de las casas y las cosas, se le une el destrozo humano, úlcera que no cierra jamás. Decenas, si no centenas de miles de personas a las que les han sido arrancados trágicamente a sus seres más queridos: sus esposas, sus maridos, sus hijos, sus «viejos».

Esos adoradores de Putin Hood, no los evalúan porque les consideran como los lógicos «daños colaterales» que por ser eso, «colaterales», no deben criticar la bondad del necesario empeño.

Necesario empeño con buen fin como ya quedó perfectamente claro en Georgia, a partir de agosto de 2008. Y por si quedaban obtusos que no lo hubieran comprendido, con «la obra georgiana», la volvió a interpretar con el mismo éxito en Crimea, en marzo de 2014.

Pero parece ser que todo el mérito no le pertenece a Putin Hood, aunque en las carteleras aparezca como el principal protagonista; por encima del «payaso», el mérito parece ser que ha de repartirse con el ciudadano USA, mister Joe Biden, que como de esta, también se le achaca el guión de las anteriores. Eso, o esta por el momento ultima, es un plagio.

A nadie que me conozcan les puede extrañar que a mí me extrañe que existan extrañas personas que, extrañadas de esta extraña política, regida por extraños políticos, y que no extrañan, más bien se sienten cómodas cercanas a la decencia política, la que hubo y la verde que empieza a vislumbrarse en el horizonte, hayan cambiado el eslogan de «al rojo y al pichón…» Por el «hoe, hoe hoe hoe, Putin el mejor».

Eso me recuerda la metamorfosis de los gusanos que pasan de comedores de hojas de morera, a productores de hilos de seda, y de ahí, directamente pasan a hacer el capullo.

Eloy R. Mirayo ( El Correo de España )