LA MINISTRA Y LAS PUTAS

Dice la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social que las putas le han metido un gol por la escuadra y que alguna listilla de su ministerio, a la  que está buscando para echarle la bronca,  entendió que era un gesto de solidaridad feminista con las trabajadoras del sexo “dar vía libre a la constitución de un sindicato que las represente en la defensa de sus intereses laborales”.

No sé si la señora Valerio no se enteró de que ese asunto se estaba tramitando o consideró que el derecho de asociación está reconocido siempre que se cumplan unos requisitos, y por lo tanto que esa actividad,  tolerada por los poderes públicos en España,  estaba huérfana de protección laboral.

El problema para un gobierno que se denomina feminista está en el  equilibrio entre la realidad y la demagogia, porque no cuela que se sea feminista en días alternos o que se proteja a algunas mujeres que sufren violencia ,si son de su ideología, y que se guarde silencio cuando unos bestias apalizan a unas mujeres en Alsasua o un energúmeno le parte el tabique nasal a otra en Barcelona, con el único criterio selectivo de que las jóvenes navarras eran novias de dos guardias civiles o la señora de la ciudad condal estaba quitando lazos amarillos.

Así que hecha esta reflexión volveré al tema de las putas que es el que me ha traído hasta aquí.

No existe ni una sola persona decente en este país que no abomine y condene la acción repugnante de los proxenetas y la de los criminales mafiosos que tienen secuestradas en prostíbulos a jóvenes, que por lo general proceden de países pobres,  a las que les obligan a prostituirse, las amenazan, las hacen a abortar y las agreden.

Estos hijosdeputa deben estar en la cárcel y las mujeres liberadas y protegidas.

Pero no se está hablando de eso,  y ellos lo saben, porque algunos se gastan miles de euros del erario público en juergas con putas y cocaína, como consta en el sumario de las ERES de Andalucía, asunto que se encargan de silenciar los medios de comunicación que dicen llamarse  progresistas

Las señoras putas que quieren asociarse no son esas.

Son las que libre y voluntariamente ejercen un oficio que les garantiza unos ingresos a veces sustanciosos porque, aunque el CIS no lo diga, en España hay más puteros que señoras dedicadas a  esa función.

No citaré al protagonista de esta historia, porque ya ha fallecido, pero cuentan que un ex ministro de Franco subía un día a una casa en la que iba a fornicar y  para ocultar su identidad iba tocado de un sombrero y gafas de sol. El ascensor se estropeó y en ese momento el portero del inmueble le dijo a voz en grito.

¡No se preocupe, señor ministro, que enseguida lo arreglo ¡

Algunos deberían volver a ver “Belle de Jour”, porque Luis Buñuel sabía mucho de putas.

Diego Armario