LA MONCLOA BIEN VALE UNA COLETA

En vísperas de otra encrucijada histórica, como es la que se dilucida esta semana en las Cortes con ocasión de la investidura del socialista Pedro Sánchez, un error estratégico del presidente de las mil y una caras le hace adoptar la fisonomía de Ricardo III.

No ofrece su dignidad presidencial por un caballo, sino por la coleta de la que hace seña de identidad -y de papeleta, como ahora imitan Errejón y Carmena- el dirigente de Unidas Podemos.

No imaginaba que éste estaría resuelto a entregársela en un golpe de audacia para asegurarse una representación proporcional al número de escaños en un Gobierno de coalición del que formarían parte miembros de su dirección, como la portavoz de su grupo, Irene Montero, a la sazón su pareja.

¿Qué más le da quedarse a Iglesias, en última instancia, en la puerta disponiendo de una representación tan cualificada en el Consejo de Ministros y al otro lado de la almohada, al tiempo que a él le deja las manos libres para ser a la vez líder de un partido de Gobierno y de oposición en función de las determinaciones que se adopten?

Lo llamativo es que, en el curso de la negociación para posibilitar la investidura de Sánchez, ha sido el propio PSOE el que se ha metido de hoz y coz en la trampa que le ha tendido UP sobre la base de que, haciendo esas condescendencias, sólo patentizaba que lo único que ansiaba Iglesias era ser, al precio que fuera, ministro y, si no lo era, se acabaría lo que se daba.

A partir de la construcción de esa ficción, era sencillo cargar el muerto de la investidura frustrada a Iglesias y, si había repetición de elecciones, éste tendría que concurrir con esa losa sobre su ya de por sí encorvada espalda.

Francisco Rosell ( El Mundo )