Lamentablemente el pueblo español se va acostumbrando a ver como en las últimas décadas, la Moncloa cobija a inquilinos nada recomendables para la salvaguarda de la Constitución, burlando la soberanía popular, el progreso de la Nación y la estabilidad social y política de España.

Desde el 17 de Abril de 2004, desgraciada fecha, en que el “execrable” Zapatero, se convirtió en el “democrático” arrendatario del palacio, estamos sufriendo un proceso imparable de involución política, jurídica, social y económica; y como los males nunca vienen solos, en Junio de 2018, toma el relevo de la indignidad y traición a España, Sánchez, individuo carente de conciencia Nacional, sujeto sin escrúpulos, que se sitúa entre el egocentrismo psicopático y la patológica ambición de Poder.

Y no solo esto, tipo, que “gobierna” desde el baluarte de la gran mentira, socialista, que desgraciadamente cuenta con el trágico silencio de una gran parte de la ciudadanía, a pesar de que está violentando los más elementales principios de la convivencia democrática de España.

A modo de introducción, creo que es suficiente. Considerando la ingente cantidad de barrabasadas antinacionales con que a diario nos deleita el “Presidente de España”, es obligado, hacer un ejercicio de concreción crítica sobre un hecho puntual que evite desviar la atención sobre lo que se quiere decir.

En la Academia de la Guardia Civil de Valdemoro, se ha escenificado sin rubor ni embarazo alguno, el bochornoso acto de la destrucción de las armas confiscadas y arrebatadas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a los terroristas y asesinos de ETA.

La astracanada que se ha representado en un acuartelamiento de la Guardia Civil,– a la que no han asistido la mayoría de las Asociaciones de Víctimas del terror etarra; en la que han estado ausentes los Presidentes de España que poco,  mucho o nada hicieron por acabar con los terroristas vascos de izquierda; donde los Partidos de Oposición, con buen criterio, se han negado a hacer acto de presencia rehusando la tramposa invitación;– no es sino otra farsa disparatada y chabacana organizada por Sánchez, para su mayor gloria y estima por los durmientes y cándidos españoles, en definitiva, una vil y manipuladora propaganda.

ETA no ha sido derrotada, sus objetivos se van cumpliendo por ahora, sin necesidad de asesinar ni recurrir al terror, ahí están sus testaferros, los bilduetarras dirigidos y encabezados por el terrorista Otegui. ¿Quién nos garantiza, en caso de que no alcancen sus objetivos finales, que no volverán a matar?

¿Acaso, Sánchez, o un sosias de la misma catadura, tomarían las riendas para destruir a la rediviva ETA?

Los terroristas nunca entregaron las armas, en su día, cuando los socialistas estaban dándose el pico con los etarras, aquellos dieron el primer paso en Bruselas para la “internacionalización del conflicto”, y entre otras aberraciones se produjo la farsa de la entrega de un número reducido de pistolas.

En el supuesto de que se haya pretendido teatralizar la derrota de ETA, los únicos actores de un reparto digno y honroso  tendrían que haber sido las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las Víctimas del terrorismo vasco, y ellos en la medida de lo posible hubieran reparado su propio dolor y  dignidad; no se les ha dado opción de hablar ni de expresar sus íntimos sentimientos de desesperación, frustración, humillación y olvido, han tenido que soportar y morderse la lengua  cuando Sánchez exhortaba, en un escenario sin Bandera ni Himno Nacional a la unidad para luchar contra la desmemoria y el honor.

La capacidad de hipocresía y traición es inimaginable, él es, Sánchez, quien tolera las reiteradas humillaciones a las Víctimas; quien pacta y se apoya en Bildu; quien somete a la indignidad a Marlaska, ordenando el acercamiento de los etarras a las cárceles del País Vasco; quien terminará cediendo las competencias de Instituciones Penitenciarias al Gobierno del PNV, y llegados a este punto, pronto tendremos a los terroristas en la calle.

Las declaraciones de Maite Araluce, presidenta de la AVT, única Asociación de Víctimas que asistió al acto, nos revelan y testimonian la desvergüenza implícita del acto, la sideral estafa de la siniestra performance organizada por Sánchez.

Manifestaba, que las dos razones que le impulsaron a presentarse en el acto, se fundamentaban en la necesidad moral de decirle a la cara  al Presidente, que las armas que iban a ser víctimas de la apisonadora, las habían empuñado los que ahora pactaban y apoyaban al Gobierno, y la segunda, solicitarle audiencia para que la Asociación fuera recibida y escuchara sus justas reivindicaciones.

 Sánchez bajaba la mirada en esta breve interlocución, no hubo, como era de esperar, respuesta satisfactoria a la demanda, lo que no fue óbice, para que la Sra Araluce constatara la falta de empatía y sentimientos del Presidente felón.

Resumiendo, se interpretó la  enésima puesta en escena de la perversa y tramposa propaganda socialista, otro canto al turbio ego de Sánchez, al que solo le ha faltado sentarse a los mandos de la destructiva apisonadora, en correspondencia con la política de demolición de la democracia que él y sus aliados pilotan.

El acto ha puesto en evidencia, ha dibujado con nitidez los perfiles del rotundo fracaso del Estado con las Víctimas del terrorismo; frustración e injusticia que persistirá mientras la Moncloa sea el Palacio de las Traiciones.

Antono Cebollero del Mazo ( El correo de España )