LA ” NACIÓN ” DE MADRID

Nunca ha sido fácil la convivencia entre la calle Ferraz y la Federación Socialista Madrileña. No es algo nuevo, incluso antes de la Segunda República ya se vivieron momentos de fricción.

El resultado ha sido catastrófico para el socialismo capitalino, la organización ha quedado reducida a las luchas internas, se ha agotado el partido y muchos de sus militantes han optado por marcharse.

Un ex dirigente político opina que no es un fenómeno exclusivo del PSOE, sino que es común a los principales partidos porque, precisamente, la fortaleza de la política madrileña es su talón de Aquiles. Todo lo que ocurre en la Villa y Corte tiene reflejo nacional y es por ello, que la direcciones de los principales partidos intentan controlar todos los movimientos internos de sus respectivas formaciones.

El PSOE madrileño es un ejemplo palmario, sus líderes se eligen en el despacho de la cuarta planta federal y se eliminan de la escena política de manera más o menos abrupta.

Antes, la controversia giraba en torno a la designación de las candidaturas más importantes, la presidencia de la Comunidad de Madrid y la alcaldía de la capital. Desde las primeras elecciones democráticas hubo un pacto no escrito en el que la ejecutiva federal designaba candidato a la ciudad y la federación lo hacía a la región y a los ayuntamientos más importantes.

Pero, es condición humana, que a algunos siempre les parece poco lo que tienen y aspiran a tomar todas las decisiones. La sola idea de tener un presidente socialista “díscolo” con alguna o algunas de las líneas políticas nacionales les pone los pelos de punta, porque Madrid no es la Rioja, con todo el respeto para la región del vino, y la Puerta del Sol puede hacer sombra en Ferraz.

Entonces llegan algunos conflictos, ejemplos pasados hay varios, primero con el entonces líder del socialismo madrileño, el Sr. Joaquín Leguina, después, procesos muy competidos, como las elecciones primarias del año 2010, en el que la candidata del aparato federal era la Sra. Trinidad Jiménez.

Pero, como las primarias las carga el diablo, poco tiempo después desaparecieron para siempre de Madrid. Algún estratega político de primer orden descubrió que era mucho mejor decretar que someter a votación, de manera que se cambiaron las cerraduras y se mandó con un motorista los nombres de los premiados.

Después del breve paso por el liderazgo de la Sra. Sara Hernández, ahora, el oráculo se ha pronunciado: el próximo líder debe ser el Sr. José Manuel Franco.

Pero no se le designa para tener autonomía en sus planteamientos, se le ha dictado que Madrid “será una nación en el Estado plurinacional del Sr. Sánchez”. Menos mal que es agosto y el país está de vacaciones porque nunca se escuchó nada más absurdo.

También se le ha dicho que el duo premiado serán el Sr. Ángel Gabilondo, que tiene por costumbre “nunca meterse en política” y la Sra. Cristina Narbona, sempiterna candidata. Lo que aún no le han comunicado al Sr. Franco es quién a Cibeles y quién a la Puerta del Sol.

La federación no necesita un gestor administrativo, sino un dirigente político. Solo alguien con un proyecto nítido socialdemócrata, con una idea clara de Estado, no dirigible desde Ferraz hasta hacer el ridículo y que tenga autonomía política, puede reactivar una organización que está en sus peores días.

Fracasarán en este reto los “delegados” impuestos desde la calle Ferraz, pero también los que se han abrasado en la sobreexposición mediática, los egocéntricos, los cerrajeros o los que ya han estado en primera línea. Con seguridad, en pocos días surgirá una auténtica candidatura del cambio que puede sumar muchos votos.

Tomás Gómez ( La Razón )