LA NO VIOLENCIA

No quiero esperar más días  no vaya a ser que se produzca una víctima mortal como consecuencia de una agresión  de alguien que haya interpretado mal el mensaje  de que hay que revertir en la calle lo que VOX había conseguido democráticamente en las urnas, en Andalucía.

Haría esta misma reflexión si la situación que describo fuese al revés y los militantes y simpatizantes de la ultra izquierda estuviesen en el foco de las amenazas y agresiones por parte de sus antípodas políticos,  porque no existe acción más repugnante que el achicamiento de espacios a través de la violencia en la calle, contra quienes piensan de forma distinta.

He de reconocer que antes de ponerme a escribir estas líneas me lo he pensado  un minuto porque cualquiera que se atreva en estos momentos a defender el derecho de los militantes de VOX a manifestarse de forma  pacífica – como de hecho lo están haciendo – para exponer sus ideas políticas,  se  arriesga a ser tachado de fascista, un término que a día de hoy se ha devaluado, porque se usa tanto y de forma tan indiscriminada que incluso podría decirse que quienes les atacan, también lo son.

Yo pensaba Cataluña era el único lugar de España en el que una parte de su sociedad manifiesta síntomas muy preocupantes de deterioro democrático  y moral, porque allí sus gobernantes delinquen, su televisión hace apología del odio al disidente no independentista y hasta algunos miembros de su policía amparan los desmanes que protagonizan los encapuchados, pero lamentablemente no es solo allí.

Cada día vemos en la televisión grupos de ciudadanos  en distintas ciudades con el rostro tapado o a cara descubierta, que  agreden, apedrean y amenazan a unos ciudadanos españoles que han decidido defender sus ideas políticas de ultraderecha al igual que sus agresores sostienen legítimamente sus propuestas de ultraizquierda, sin que ninguno de quienes piensan de una forma o la contraria merezca ser víctima de la violencia.

Ayer por la noche veía una película de Martin Luther King ,  premio nobel de la paz asesinado  en Memphis,  que consiguió  que se reconocieran los derechos civiles de los ciudadanos negros  y derrotó al  segregacionismo  con su política de no violencia, y recordaba la fortaleza  de sus convicciones  para defender sas ideas con la palabra y no con el puño, el cóctel molotov, o cualquier otra arma capaz de herir o incluso matar al rival político.

Algunos están empeñados en  difundir la idea de que hay que detener el avance electoral que pronostican las encuestas  en favor de la derecha que representa VOX , y ese mensaje hay que matizarlo para que nadie caiga en la tentación de sustituir la inteligencia por el insulto  y la razón por la agresión.

La única forma de derrotar a los rivales políticos es con la palabra y la cara descubierta.

Diego Armario