LA » NORMALIDAD » EN CATALUÑA

Hay que reconocerle al independentismo catalán una especial habilidad para captar adeptos, una mezcla de persuasión y terrorismo social, a lo que hay que añadir altas dosis de adoctrinamiento y exaltación del orgullo de la raza catalana  concepto creado por intelectuales catalanes del siglo XIX, basado en el racismo científico que afirmaba que los catalanes eran de origen ario, germánicos y celtas, pueblos superiores que se encontrarían en la cúspide de la escala de civilización, frente a los castellanos, que estarían relacionados con semitas, africanos, bereberes y judíos, todos ellos pueblos inferiores, admitiendo de forma interesada que formen parte de este concepto emigrantes cuyas raíces proceden de estos pueblos inferiores, masa manipulable necesaria para agitar las calles instruidos en los dogmas del independentismo. 

También el tráfico de esclavos era una tarea tan catalana en Cuba que hizo popular por ese entonces una cuarteta que decía: «»En el fondo del barranco/ canta un negro con afán: / ay, Dios, quien pudiera ser blanco/ aunque fuera catalán».

[…] Del otro lado, cuando lo fácil y sencillo sería sucumbir al abandono institucional y a la soledad y el aislamiento al que son sometidos, los que heroicamente se resisten a renunciar a su españolidad, discriminados, silenciados, agredidos, señalados, humillados y perseguidos por los separatistas, carentes de todo auxilio o ayuda por parte de los gobiernos centrales, rehenes de la necesidad de contar con el apoyo parlamentario de estos partidos en el congreso de los diputados miran para otro lado y sucumben a las exigencias políticas o económicas que posteriormente se convierten en armas para debilitar la españolidad de Cataluña que aumenta y extiende su radicalismo separatista sin resistencia ni apenas oposición por parte de los gobiernos centrales. 

José A. R. F. ( Actuall )