LA NUEVA NORMALIDAD

Lo que todos queremos y ansiamos es que vuelva la normalidad. El problema es que alguien, en algún lugar, con escaso talento y no buenas intenciones, busca redefinir el concepto de lo normal.

¿A qué llamamos normalidad? A que funcione el Parlamento, a que termine la excepcionalidad política en la que se ampara el Gobierno para intentar un rediseño de España, a que el Constitucional despierte de su sueño, a que el Ejecutivo responda a las preguntas de la oposición, a que la Guardia Civil deje de rastrear en las redes opiniones libres, a que los sectores sociales sean escuchados ante la crisis económica, a que sea cierto lo que informan los ministros, a que los consensos democráticos se mantengan…

Y, además, a que se hagan test de manera masiva, a que los sanitarios trabajen con medios, a que la economía productiva funcione y no la subvencionada, a poder cortarnos el pelo, a comprar en la tienda de la esquina, a comer con los amigos, a abrazar a los abuelos, a viajar por España, a ir al fútbol los domingos, a pasear por la playa y a volver andando de noche a casa.

Lo normal.

El Astrolabio ( ABC )