Por lo que acontece estas últimas semanas, la conquista de Canarias por Marruecos parece próxima. Las hordas islámicas arriban a las islas cada día con la ayuda de las ONG y de las fuerzas del Estado “español” mientras la inmensa ciudadanía está distraída por los principales medios de comunicación sospechosamente afines al gobierno, que centran sus noticias en la pandemia del SARS-CoV-2 y cifran la esperanza en una vacuna incierta que parece esconder un oscuro propósito.

Con una población ansiosa por volver a la vieja normalidad, que probablemente jamás retornará o nos costará recuperar un largo tiempo cubierto por sangre, sudor y lágrimas, la élite globalitaria sigue sus planes para España pasando desapercibidos para la mayoría de la opinión pública. Entre estos tenebrosos planes está el de quebrar la unidad y soberanía de la nación española y dentro de este objetivo parece circunscribirse el arrebatarnos las islas Canarias.

Con tal objeto, Marruecos (país satélite de la élite de Francia principalmente, pero también de la de EE.UU.), no impide la salida masiva de cayucos y barcazas llenas de supuestos inmigrantes que el gobierno social-comunista de Sánchez aloja en hoteles turísticos con todos los gastos pagados.

Mientras tanto, un gran número de españoles están desamparados por este mismo gobierno, que se autoproclama progresista y afirma no dejar a nadie atrás, pero la realidad es que estos españoles pasan penurias por mantener el empleo, algunos ya esperan en las colas del hambre y algún suicidado ya en el cementerio.

A distintos grupos de estos “allegados” se les ha podido ver entrenar en los paseos marítimos haciendo abdominales, flexiones y otras actividades físicas como bailar con cándidas mujeres occidentales voluntarias de la Cruz Roja, que al parecer no temen ni a la COVID-19, ya que bailaban sin respetar distancias y no todos con mascarillas, ni a la Sharia, cuyas consecuencias ya conocemos en Europa.

Además de que no acudiese autoridad policial ninguna para recordarles que respetasen las normas de protección COVID-19 dictadas por los expertos inexistentes, también se ha rumoreado que algunos de estos recién llegados a las Canarias llevan un tatuaje propio de los cuerpos especiales del ejército marroquí.

¿Podrían ser muchos de estos inmigrantes fuerzas militares marroquíes? Si así fuese, ¿no queda claro el propósito de conquista de Marruecos?

Para todos los lectores ya es sabido que Marruecos ha ampliado de facto los límites de las aguas territoriales que probablemente sean del interés de las compañías angloamericanas y francesas por lo que pudiera haber en sus profundidades (petróleo y otros recursos naturales).

Marruecos también ha modernizado últimamente su ejército con misiles de última generación, helicópteros, carros de combate, aviones, etc. No es, ni sería la primera vez que Marruecos o desde Marruecos, se ejerce presión sobre territorios españoles que son España desde antes de que Marruecos existiera como país.

Todo lo que está ocurriendo parece ser la antesala de una nueva conquista marroquí como ocurriera ya con el Sáhara Español, cuyo abandono fue pactado secretamente con las altas instituciones del Estado traidoras a España.

A la luz de los acontecimientos, esta previsible cesión de soberanía por parte del gobierno social-comunista parece que, como con el mencionado Sáhara, tampoco será repelida por el ejército español ya que Sánchez ha realizado viajes anteriormente a Marruecos sin que los asuntos a tratar o los motivos de la visita hayan trascendido.

Dadas las características y personalidad del presidente socialista Pedro Sánchez, no sería de extrañar que hubiese pactado el abandono de Canarias e incluso el de Ceuta y Melilla. Para los que conocemos la historia de España no nos sorprendería que Sánchez hubiese llegado incluso a un acuerdo que le otorgara más poder dentro del globalismo y por supuesto, un control absoluto de lo que quede del Estado.

Esto lo podría alcanzar fácilmente entrando en una guerra corta y fingida con Marruecos en la que como poco se perderían las Canarias. La última vez que ocurrió se perdieron Cuba, Filipinas y otras islas del Pacífico, ¿podría volver a ocurrir?

Está claro que de producirse, el gobierno social-comunista no asumiría las responsabilidades y achacaría la derrota a la incompetencia e incapacidad que nos caracteriza según la infame leyenda antiespañola inculcada en las escuelas y asumida por muchos.

Por supuesto, las principales culpas del “desastre” (pactado de antemano) recaerían nuevamente en el ejército español que mal equipado (sin armamento moderno y con escasos suministros) estaría condenado al fracaso y sería presa de las críticas feroces de los medios antiespañoles y de los necios que asumen la absurda leyenda negra y demás mentiras históricas sin fundamento.

Todo lo que acontece sumado a los rumores sobre una incursión aérea de cazas F-16 marroquíes hasta Toledo, desmentida por un gobierno embustero, y los anecdóticos apagones eléctricos sufridos en las islas españolas en 2019 y 2020, parecen augurar la pérdida de parte de nuestra soberanía, una soberanía que nunca ha reconocido la OTAN y que a la Unión Europea le es indiferente.

Sólo el futuro determinará lo que se esconde tras la ocupación extranjera que se está produciendo, pero los españoles residentes en las islas Canarias parecen condenados pues como les ocurriera a los que vivían en Cuba, deberán enfrentarse a los separatistas y a un ejército extranjero mejor equipado.

Si esto llega a producirse, veremos a ver si llegan efectivos peninsulares y si se enviasen, habremos de analizar si estos pudieron operar de acuerdo a la lógica militar y de la guerra sin zancadillas gubernamentales.

Dado que nuestras Fuerzas Armadas se encuentran ya probablemente al servicio de mandos y ministros traidores, como ya ocurriera en las guerras civiles hispanoamericanas, en Cuba, en Filipinas o en el Rif, nuestra España secuestrada nuevamente por el Estado será conducida hacia otro gran desastre.

Cipriano Silva Camarzana ( El Correo de España )