La oposición se embarca en una carrera por liderar el derribo del Gobierno

A 24 horas de que arranque el debate de la moción de censura, las expectativas de que la alternativa de Pedro Sánchez pueda prosperar se incrementaron de forma importante. Esa era la sensación generalizada en el Congreso de los Diputados y la información que trasladaban la mayoría de parlamentarios. «El PSOE sale a ganar la moción, no la dan por perdida, y hoy parece que hay más opciones que ayer», aseguraba un dirigente de Unidos Podemos. «Depende del PNV, así que no es imposible», comentaba una diputada socialista.

El secretario general del PSOE arrancó entre la noche del lunes y la mañana de ayer sus primeros contactos. Pero lo que hizo aumentar sus expectativas no fueron precisamente estos contactos, sino un movimiento un tanto inesperado por parte de Podemos que puede convertir al partido de Pablo Iglesias en la llave para dinamitar la actual legislatura.

El secretario general de Podemos anunció a la entrada del Pleno del Congreso que, de fracasar la moción de censura de Sánchez el viernes, su grupo lideraría una búsqueda de alianzas con la que impulsar una convocatoria de elecciones. De esta manera, Iglesias no solo irrumpe de lleno en la carrera de la censura al Gobierno, sino que lo hace «robando» la idea de Albert Rivera de impulsar una moción instrumental con el único fin de convocar elecciones. Preguntado por si su grupo estaría dispuesto a prestar diputados a Ciudadanos -que hace unos días manifestó la intención de presentar una moción en estos términos-, Iglesias rechazó esta opción y le recordó a Rivera que, a diferencia de Cs, su grupo sí que dispone de los 35 diputados necesarios para impulsar una moción.

La intención de Podemos sería atraer a esta opción tanto a Ciudadanos como al PSOE, aunque ayer insistieron en que estaban centrados en la moción de Sánchez y que su primer objetivo, antes que las elecciones, es el de constituir «un Gobierno progresista». La mejor baza respecto a los socialistas es el apoyo «sin condiciones» que Iglesias les ofrece desde el pasado viernes, y en el que ayer volvió a insistir. Si Podemos apoya su moción y ésta fracasa, Sánchez podría encontrar dificultades para justificar un rechazo a los de Iglesias.

Un impulso al PNV

La primera piedra para lograr un acuerdo con Ciudadanos la pone la propia fórmula, la moción instrumental, una patente de Rivera que el líder de Podemos puede llevar a cabo con sus 67 diputados. Pero, por si quedaban dudas para acercar posturas, Iglesias dijo que estaría dispuesto a impulsar la moción con un candidato alternativo: «Habría que buscar una fórmula que garantizase que puede salir adelante y yo no tengo el más mínimo interés en ocupar esa posición que ya ocupé. Estaríamos abiertos a buscar salidas y nombres, pero esto a partir del viernes. El viernes el objetivo es que tengamos un gobierno alternativo al del PP en España», zanjó.

En Ciudadanos se marcó distancias con Iglesias, pero no rechazo. El número dos de Ciudadanos, José Manuel Villegas, señaló que su opción «preferente» es pactar esa moción instrumental con el PSOE. Pero en ningún momento se rechazó esa posibilidad. «A partir del viernes lo veremos», indican fuentes de la cúpula. En Ciudadanos indican que ahí podría ser clave el nombre del candidato independiente. Pero en la formación de Rivera se reconoce que «el movimiento de Pablo puede afectar el PNV».

El sentir es generalizado. Desde las cúpulas de Podemos y del PSOE se apunta a que las informaciones que les llegan del PNV es que los nacionalistas vascos están en la abstención, pero trasladan que su sensación es que «no es una posición inamovible». Recuerdan que el PNV ha establecido como estrategia básica «evitar el abismo» de unas elecciones. Por lo que creen que la posibilidad de la moción de Podemos, con el único fin de convocar elecciones, podría ser un elemento que animaría al PNV a apoyar a Sánchez para dilatar la convocatoria electoral y garantizar que los Presupuestos se tramitan. Ya que tanto en el PSOE como en otros partidos necesarios para esa suma se da por hecho que la única opción del nuevo Gobierno sería mantener los Presupuestos que acaban de aprobarse.

ABC