LA PERVERSIÓN DEL LENGUAJE

Quien de verdad está en crisis es la izquierda. En España, esa corriente agonizante se está cargando todos los alientos ideológicos que la caracterizaron.

De ahí que al PSOE actual le parezca bien privilegiar a Cataluña y al País Vasco frente al resto de españoles o que el valor del patriotismo se encuentre totalmente arrumbado de su mochila de ideas.

La izquierda vive instalada en el odio hacia su propio país. Pero, sobre todo, lo que caracteriza a este lado del espectro político es la perversión del lenguaje.

De ahí el desahogo con el que se desenvuelven Carmen Calvo, Montero, Ábalos o Celaá. Cuando pasen los años y los herederos de este PSOE revisen las hemerotecas, el sonrojo que les puede dar se asemejará a la implosión de un volcán.

Han vuelto al eufemismo de los viejos comunistas que llamaban a sus tiranías democracias populares. La democracia no admite apellidos ni parcelaciones.

Aunque esté gobernando, la izquierda tiene un serio problema de definición ideológica. Los de ahora solo ocupan el poder, aunque no saben muy bien para qué: por ocuparlo.

El Astrolabio ( ABC )