Era inevitable que aprovechando la pandemia la porqueriza socialista hocicara en la piara de Ciudadanos, después de que los responsables del partido naranja mostraran la voluntad de retozar en el barrizal de Pedro Sánchez.

Los olores fétidos contagian de mal gusto la política pero hay narices como la de Inés Arrimadas que son origen de la fetidez de lo infame, con esos bandazos de histrionismo personal que la han arrojado al vertedero de la desvergüenza pública. Acompañada por arteros bufones han pretendido desempeñar el protagonismo de la traición, aprovechando las debilidades impuestas por una tragedia sanitaria y una crisis económica.

Los puercos van a lo suyo hasta que, llegado San Martín, se les cuelga boca abajo abriéndolos en canal. Los chillidos agonizantes de esta caterva naranja se escucharán para mayor deleite de cuantos se confiaron sin saber que el hedor de Inés Arrimadas llegaría a provocar tan profunda náusea.

Toni Cantó es de los pocos que en Ciudadanos ha cumplido con impecable decencia una gran labor, traicionado por las vanidosas hipocresías de los dirigentes. La deriva apestosa en Murcia y Castilla León ha sido criticada asumiendo que habrá consecuencias.
Tony Cantó haría bien en abandonar una formación traicionera cuya vileza no puede exponerle más, estando en los antípodas de la dignidad que Arrimadas y Aguado llevan arrastrando hace tiempo hasta desembocar en el rimero de voluptuosa mierda con que se han mezclado en Moncloa.
De la pocilga antidemocrática de la siniestra tenía que saltar el pringado Errejón, éste de sangre en Venezuela, para apresurarse a anunciar una moción de censura aceptada por la Asamblea de Madrid con claros indicios de ilegalidad, pues la disolución de la Asamblea y la convocatoria de elecciones autonómicas deben prevalecer ante la reacción de los que han traicionado en Murcia y Castilla León. Otra vez la infesta inmundicia impuesta en Madrid mediante el juego sucio, cuando los residuos podemitas no pueden alcanzar en las urnas el gobierno de Madrid.
No es casualidad el nuevo movimiento con el inconfundible sello, apestoso, de un guarro de las malas artes como el doctor cum fraude, y sí causal que la piara criminal de este desgobierno de fulleros acabe de aportar 50 millones de euros para salvar una compañía aérea venezolana con un 52% por ciento de capital bolivariano y donde aparece como propietario el hermano de la Delcy, la de Barajas.
Son tantas las marranadas que no cabe la menor duda de que España está secuestrada por criminales sin escrúpulos, genocidas también. Y siguen sin freno, incluso controlando el fraude electoral que sería demasiado arriesgado practicar en Madrid.
Da la sensación de que se estrecha el embudo del sanchismo del que solo podría esperarse un inesperado golpe de suerte, o provocado, para poner fin a esta etapa negra que atufa a miseria y maldad  con aliados hasta en el infierno, como demuestra la chusma que ha tomado al asalto la voluntad democrática de un pueblo cada vez más harto de la manada carroñera que secuestra España.
Ignacio Fernández Candela ( El Correo de España )