Uno de los partidos que gobierna España, Unidas Podemos, ha registrado una proposición no de ley para que el Centro de Investigaciones Sociológicas pregunte en sus encuestas por la valoración de la Monarquía y los miembros de la Familia Real.

Porque uno de los partidos que gobierna España, prosigue, ahora desde La Moncloa, su campaña para derribar el «régimen del 78» soñando con volver al del 31, ese que tan bien terminó, como todo el mundo sabe. Hasta el moño están en ese partido que gobierna España de que el CIS de Tezanos no sondee a los ciudadanos sobre la Monarquía parlamentaria que consagra la Constitución y que el 91,8 por ciento de los españoles acordaron concederse en 1978.

Pero eso al parecer no vale, porque uno de los partidos que gobierna España considera que si el CIS pregunta ahora «es probable que se demuestre que la Monarquía no tiene futuro y que crece una mayoría social republicana en España».

¿Quién sabe? Lo que sí sabemos es cuántos españoles apoyan a ese partido que cree que hay una mayoría social republicana. En las últimas generales, hace menos de un año, no llegó al 13 por ciento de los votos. Eso era en noviembre del año pasado, porque este mes de julio, en Galicia, ese partido tan absolutamente partidario de la república, que ya hasta la huele en el aire, no llegó al 4 por ciento de los votos y desapareció el mapa político.

No existe en el Parlamento gallego, no hace falta que Tezanos pregunte por él. Por eso conviene no confundir el tiro de las responsabilidades. El causante de que haya un partido intentando socavar la Monarquía parlamentaria desde el Gobierno de España es quien ha decidido sentarlo en La Moncloa, convirtiéndose desde ese instante en cooperador necesario de esa estrategia.

Ayer, con los ademanes de una verdulera que presume de su puesto como si aquello fuera El Corte Inglés, la portavoz de los proetarras de Bildu en el Congreso se jactaba de que «aquí estamos, condicionando al Gobierno de España y las leyes que este Gobierno aprueba.

¡Somos su socio estratégico!». Qué dramática tristeza, qué terrible desazón escuchar algo así en las Cortes, solo una semana después de oír esas tremebundas palabras de pésame del presidente del Gobierno por la muerte de un etarra.

Por eso la pregunta es otra: ¿hasta dónde, Sánchez, hasta dónde?

Álvaro Martínez ( ABC )