LA RATAFÍA MORAL

El pueblo es obsequioso cuando visita la capital. Siempre nos trae algo la comarca cuando nos visita. El problema de Cataluña no es que el señor Torra sea independentista sino que lleve ratafía cuando le invitan a palacio. Un Estado no es lo que quieres, es lo que haces. Mi tía de Hospitalet nos traía huevos de sus gallinas, y el tío Pepe matanza, las pocas veces que bajó de Sort a Barcelona.

Hay un provincia del alma y no depende de tu lugar de procedencia. Obama –otro paleto cósmico– le regaló un iPod a la Reina de Inglaterra cuando tuvo el honor de ser recibido en Buckingham. Hay que ser menor. Hay una aldea del corazón y vive en sus antípodas Isabel Windsor.

La ratafía que Torra le regaló ayer al presidente Sánchez es el mismo folclore que el cuaderno de fotos de las cargas policiales del 1 de octubre que hace unas semanas le regaló al Rey. Es esa superioridad moral con que siempre el catalanismo se quiere diferenciar de España, una superioridad moral que no existe, y Felipe VI tendría que haber ojeado las fotografías y aprovechar para volver a felicitar a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad por su tarea de aquel día.