Lo que es el ‘negoci’ de la independencia. La Generalitat ha creado un engendro digital llamado CatVers, consistente en un «metaverso gestionado por el Centre Blockchain de Catalunya» que sitúa en un universo paralelo a quien se coloca una de esas gafas gordas de realidad virtual parecidas a una tele antigua.

Hace dieciocho años Philip Rosedale inventó una red social virtual llamada Second Life. Te ponías las gafotas de marras, movías las manos en el aire como un idiota, y unos muñecos retacos y sin piernas, una especie de clics de Famobil en cutre y sin barco pirata, se movían ante tus ojos navegando por tu mente como si no hubiera un mañana. En un periquete te hacías una segunda

 vida, otra familia, un trabajo diferente, o un viaje a una de esas playas en las que las palmeras se encorvan hacia orillas de agua turquesa. Aquello se fue al garete. Normal. Por innovador que fuera, no dejaba de ser una gilipollez. Estamos como para soñar segundas vidas con retacos mientras arrastramos la primera como podemos…

Hasta ahora, que Cataluña ha visto un cielo abierto de metaversos y creatividad. Te sumerges en CatVers y aparece una sala con escaleras y terrazas construida en Montserrat. Apenas podrás hacer mucho más que recorrerla porque todo está vacío.

La cosa es que no sirve para nada. Sus inventores quieren que las empresas catalanas se metan dentro de tus gafas-pantalla, tengan una actividad simulada y vendan una cosa que llaman NFT, o ‘tokens’ no fungibles que, ojo a la memez, serán certificados de propiedad de objetos digitales. Quieren crear hasta un campus universitario para prohibir también el español en modo virtual.

No es ironía, lo dicen en serio: «CatVers es un paso más hacia la república digital y es el embrión del metaverso catalán». Qué gusto solo pensarlo. Un arcoíris multisabor de butifarra, ‘calçots’ que no manchan, Torra pululando como un ‘tamagotchi’ sin piernas, o como un comecocos que traga alubias, y paños de cocina con la estelada.

Y los okupas de Colau, ¡con un título de propiedad digital! Qué contradiós. Una Cataluña a la que pueda entrar Puigdemont sin que le esperen la Guardia Civil y Marchena con su toga, una Diada perpetua en salas vacías -o vaciadas-, e Iceta bailando sin necesidad de mitin. Siempre supe que el Supremo tenía razón con aquello de la ensoñación.

Pero nunca pensé que la Cataluña ‘lliure’ sería esto y Yolanda metiendo la mano en tus ‘tokens’. Chulísimo.

Manuel Marín ( ABC )