Lo define asi la RAE: pro domo sua

Loc. lat.; literalmente ‘por su casa’, es decir, ‘por sus intereses’, título del discurso que, a la vuelta del destierro, pronunció Cicerón contra Clodio, que había hecho que le confiscasen sus bienes.

1. loc. adv. U. para significar el modo egoísta con que obra alguien.

En román paladino también podría decirse aquello de que «todo se queda en casa». Políticos de toda ralea cuando ya ven que declina su farfolleo político, se retiran haciendo el menor ruido para forrarse. Los hay no obstante quienes lo hacen sin dejar la túnica de congresista, senador o gobernante, afanando o distrayendo el dinero que pueden.

Lo normal es que, utilizando sus relaciones políticas, van de vende-favores o dicho a lo fino de grupo de presión o hacedores de lobby. Los hay más listos, menos listos y tuercebotas, que suelen ser los más por la razón de ser los más ignorantes, precisamente los más atrevidos.

Estas caras ya las habrán visto ustedes en estas páginas refiriéndonos a las puertas giratorias de los partidos políticos, excepto las dos de más abajo, que se estrenan en estas lides. Los cuatro que les preceden, tres del Psoe y uno del PP, pertenecen a la empresa ACENTO, creada por ex altos cargos psoianos y cuyo factótum es el celebérrimo Pepiño, mentidor a los gallegos modificador de los proyectos originales del AVE gallego para poder inaugurar falsamente una hipotética línea Orense-Santiago, que devino en una tragedia con 81 fallecidos y 140 heridos de todo tipo.

¿Por qué hemos añadido a esta lista de conseguidores la actual ministra de Economía y a su augusto marido? Pues sencillamente, porque ella es la «dadora» de los fondos europeos, de los 3.000 millones de la UE destinados a la llamada digitalización de las pequeñas y medianas empresas y su marido Ignacio Manrique de Lara, director de marketing de la empresa Beedigital ( las antiguas Páginas Amarillas), el «repartidor».

La firma de Ignacio Manrique de Lara se publicita como «agente digitalizador adherido». Esto le permite actuar como ventanilla única privada ante Asuntos Económicos, el ministerio del que es titular su señora: tramita la ayuda, digitaliza la empresa, y recibe la subvención como peaje, más los extras no sufragables».

Al día siguiente en que la señora de Manrique, la ministra, anunciase y presentase el Kit Digital de los 3.000 millones, un consorcio que integraba Beedigital con otros socios anunció que quería convertirse precisamente en uno de los grandes «digitalizadores» del programa. ¡Oh casualidad! Toda una ministra en activo arrimándole la pasta a la empresa en que trabaja su marido. Espero que esta sinvergonzonería no llegue a consumarse.

Para que ustedes se hagan una idea de cómo funciona este tinglado, la cosa va de esta manera: es necesario para que existan estas ayudas que se contrate a un «agente digitalizador», aunque la empresa cuente con expertos digitales y no se cobra la ayuda hasta que el agente digitalizador la justifica y el empresario garantiza que le cede -ojo- su cobro. Por ello, el mayor beneficiario de estas ayudas, no son las pymes, sino los agentes digitalizadores, o lo que es lo mismo: las pymes cobran en especie (la hipotética digitalización) y el «agente» en cash, más los gastos de asesoría y otros no cubiertos por el bonus.

Como se ve, o pasas por el aro de que admitas al agente que te impongan, o no hay ayudas.

El gran consultor en que ha convertido de la noche a la mañana el bachiller José Blanco -título máximo a que ha accedido- seguro que ya habrá y estará zascandileando para pillar trozo en la tajada de los 3.000 millones y en otros fondos que lleguen de la UE.

De ello viven ahora muchos «ilustrados», mejor diría «iletrados» o ágrafos politicuchos: antes enredando en la política y ahora enredando en favor de terceros, y como reza el título, sobre todo, «pro domo sua«.

José  Enrique Villarino ( El Correo de España )