Se denomina pagafantas al chico que, entre la pandilla, paga siempre los refrescos y demás. También se aplica esta palabra al hombre que paga y paga cuantos caprichos se le antojan a una mujer en la esperanza de tocar pelo algún día, pero ese día nunca llega.

Nunca reciben lo que ellos esperan de sus compañeros de pandilla, de la chica o de cualquier otra persona de la que quieren obtener algo. Cuando reciben algo por minúsculo que sea, lo magnifican, lo ven como algo increíble y se entregan aún más sin darse cuenta de que están siendo utilizados.

Los pagafantas tiene una autoestima baja o muy baja y adoptan posturas sumisas en la creencia de que, entre la sumisión y pagar las fantas, obtendrán lo que tanto anhelan. El pagafantas no se da cuenta de que le llaman solo cuando lo necesitan como el tonto útil.

¿Es la sociedad española una sociedad pagafantas? Veamos: Los políticos solo se acuerdan de los ciudadanos cada cuatro años, y en el intervalo de esos años, cuando los necesitan para obtener algún beneficio político. Y ahí está la sociedad para pagar las fantas a los políticos en la vana esperanza de obtener algo, de tocar el pelo de una mejor vida, de un mejor trabajo, de un futuro mejor. Con la llegada de este gobierno de tinieblas, los ejemplos que demuestran que esta sociedad es una sociedad pagafantas, son muchos.

La sociedad española actual, esta sociedad que está gobernada por el socialismo comunismo, es nítidamente una sociedad pagafantas. Y, sumisamente, esperando obtener algunas migajas del banquete que se han montado Pedro y Pablo, paga un gobierno de 22 ministerios la mitad de los cuales para nada sirven salvo como oficinas de colocación para familiares, amigos y compañeras o compañeros sentimentales y los otros que sirven para poco  son perezosos.

Sumisamente paga a los amigos de la pandilla de Sánchez para que vivan como rajás en puestos administrativos donde lo más que deben hacer es poner la mano a final de mes, así como sus parejas. Paga los cientos de consejeros y cargos a dedo. Paga las vacaciones de sátrapa del presidente. Paga los policías destacados en el chalé del marqués de Galapagar.

Paga los caprichos de igualdad de Irene Montero y toda la caterva de feministas que revolotean a su alrededor. Paga el tsunami de funcionarios del Estado y de las autonomías. Paga los cientos de empresas creadas ad hoc por el gobierno y las autonomías tan solo para colocar a amiguetes y familiares de primero y segundo grado, a más de amantes, vecinos y amigos de cuando estudiaban en el instituto …los que estudiaban.

Paga la millonada de gasto para satisfacer a los independentistas que sostienen a Pedro Sánchez en el poder. Paga…lo que no está escrito en la esperanza de alcanzar gracia y recibir alguna compensación que alivie su mala situación económica y social. Paga y calla.

Y como el pagafantas clásico, nada recibe salvo promesas, y cuando recibe el hueso que, desde la mesa del banquete gubernamental le arroja este gobierno, la sociedad pagafantas se entrega aún más y ve el hueso como algo magnifico que ha conseguido por pagar y pagar y pagar fantas…y callar. El último hueso que los ciudadanos hemos recibido del banquete celebrado en el consejo de ministros ha sido el hueso de 430 euros durante tres meses para parados que ya no reciben ni agua.

Mientras, el gobierno, en una muestra más de cómo lo único que le interesa es mantenerse en el poder al precio que sea, va a pagar otra de las cuotas establecidas por quienes le apoyan: eliminar el castellano de Cataluña; porque este gobierno paga generosamente a quienes pueden estropear su hoja de ruta del poder, mientras tira las migajas de lo que sobra a los pies de esta sociedad de pagafantas que, sumisa, se entrega en la esperanza, vana y ridícula esperanza, de llegar a tocar pelo como el pagafantas con la chica que, como no espabile va a morir virgen, tal como esta sociedad va a morir mártir si no sale de su estupidez supina.

Manuel del Rosell ( El Correo de España )