Hay muchos españoles, vamos a llamarles ingenuos, por no utilizar otros calificativos más sonoros que muchos estamos pensando, que piensan que si se convocaran elecciones ahora mismo cambiaría el gobierno o que si se celebran cuando toque, todo lo ocurrido pasará factura al gobierno del frente popular que padecemos y se cierran a la realidad de dos premisas fundamentales.

La primera que en España se vota a la contra y la segunda que, aunque el sistema permitiera el cambio de gobierno, no permitirá que se cambie la forma de gobernar.

Llevamos más de 40 años padeciendo un régimen que se basa en dos pilares fundamentales, el primero es que se cumpla su hoja de ruta para que España sea destruida en materias nacional, social, económica, moral y de identidad… y el otro pilar fundamental es crear un pueblo, que no sólo tolere todo esto, sino que lo apoye y defienda incluso aunque crea que está haciendo algo para cambiarlo.

Ese régimen y estos dos imperativos del sistema, destruir la nación española y crear un pueblo que lo consienta, utiliza las premisas que antes mencionaba, de que en España se vota a la contra y de que nada distinto a lo que tenemos puede salir de las urnas que se colocaron ahí, precisamente, para que nada cambie.

Centrándonos en lo de votar a la contra, nadie con la mano en el corazón me puede negar lo siguiente, y que es que por muy malos que hayan sido los tuyos en el gobierno o en la oposición durante la legislatura, a la hora de votar lo que prima es votar contra tu enemigo de siempre. Dejo para otro momento recordar si los españoles saben identificar al enemigo, ya que, la diferencia en lo esencial entre unos y otros partidos del sistema son mínimas. Lo que diferencia a unos y otros se queda, exclusivamente, en las formas y en la cáscara, no en lo mollar, y a veces ni eso.

Pero como el español que vota al “partido A” piensa que su enemigo exclusivo es el “partido B”, no llega a ver que el enemigo es el régimen que utiliza, y de hecho ha creado, al “partido A” y al “partido B”. Ese español en su inmensa mayoría va a seguir votando a ese “partido A o B”, según el caso, ocurra lo que ocurra.

Se ve por ejemplo en redes sociales, o mismamente en este programa radiofónico que es una buena prueba de ello. Aquí muchos intervinientes argumentan, y con mucha razón, que se sienten escandalizados, indignados, sublevados con actitudes, con declaraciones y con traiciones que ha llevado acabo el “partido A”, pero ¡ay amigo!, a la hora de votar todo aquello que les escandalizaba, les indignaba y les sublevaba, se olvida y se le vuelve a dar un cheque en blanco a ese “partido A”, aun a sabiendas que va a utilizar ese cheque en blanco para seguir actuando igual y volver a hacer todo aquello que antes les escandalizaba, les indignaba y les sublevaba, así que todo eso se olvida o se aparta momentáneamente, porque lo importante es que no gane el “partido B”, que muy posiblemente hará en lo esencial, como decía antes, lo mismo que había hecho el “partido A”.

Y esto lo sabe el sistema, y lo utiliza, sabe que el pueblo se va a mover básicamente por aversión al contrario, aunque los suyos les hayan traicionado, robado, mentido o llevado al caos y a la miseria, y el sistema utiliza sus medios de comunicación, y ahora también la manipulación de la redes sociales, para que el pueblo siga votando lo que el sistema quiere que vote el pueblo.

En España las cosas no se arreglan votando y, mucho menos, si a la hora de presentarse a unas elecciones, unos gozan de todo tipo de bendiciones, ayudas, subvenciones públicas, legislación a su favor, apoyo de los medios de comunicación… y otros no tienen nada de esto, incluso se les ponen trabas e impedimentos para presentarse a esas elecciones, se les persigue, se les calumnia, se les insulta, se les detiene y hasta se les encarcela.

La solución de España no pasa por las urnas porque todo está amañado, quién va a ganar y lo que va a hacer cuando gane, se llame “partido A” o “partido B”, ya que la intención de quienes controlan las naciones es que los pueblos crean que eligen su futuro cuando en realidad votan lo que el régimen quiere que voten, por eso utilizan todos sus medios a su alcance.

Pero, ¿esto quiere decir que España no tenga solución?

Pues no, claro que hay solución, lo que quiere decir es que la solución jamás va a ser la que nos proponga quien ha ocasionado el problema.

Como decimos siempre los falangistas y los patriotas de verdad, no los de ocasión, la solución es la rebeldía, es la intransigencia y la intolerancia con aquello con lo que no se puede transigir y con aquello que no se puede tolerar.

La solución es ir contracorriente, es salir a la calle cuando hay que salir a la calle, es enfrentarse al sistema de frente, porque quien lucha puede perder, pero quien no lucha, ¡ay amigo!, quien no lucha, está perdido.

Jesús Muñoz ( El Correo de España )