LA SUERTE DE ÁFRICA

Son mis amigos desde la infancia. Y sus familias. Han trabajado mucho y bien. El fundador del Instituto de Empresa y máximo responsable de su éxito es Diego Alcázar y Silvela, marqués de La Romana. Su íntimo colaborador, más en la sombra que en el sol pero soporte fundamental del Instituto, Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, duque de Híjar. Buen producto y buenos dividendos.

Una de las más prestigiosas escuelas de negocios del mundo. Su sede, en la calle María de Molina de Madrid. De todas partes del mundo acuden alumnos para matricularse en sus cursos, «másters» y ciclos de conferencias. No es barato, y depende de una fundación que percibe fondos públicos, lo cual me ha sentado bastante mal, porque no creo que sean necesarios los euros de todos para la supervivencia y brillo de tan reputado Instituto.

Uno de sus grandes proyectos era el «África Center». Intenté convencerlos para que me designaran como Director del mismo. Pero con la abierta sinceridad que la vieja amistad exige, rechazaron mi solicitud. Les demostré que había visitado Marruecos, Túnez, Argelia, el Sáhara, Senegal, Tanzania y África del Sur. Pero no era suficiente para acceder a la dirección del «África Center». Y al final, me lo revelaron. –Hemos contratado a una excepcional africanista que va a dar un vuelco al continente negro con nuestra ayuda. Se llama Begoña Gómez, y por casualidad, por pura casualidad, es la mujer de Pedro Sánchez, nuestro Presidente del Gobierno. Cuando aterrice en Madrid proveniente de Castellón, donde ha asistido por agenda cultural de su marido a un concierto de «The Killers», lo haremos público–.

Y público se ha hecho. Será Begoña Gómez la directora del «Africa Center» del Instituto de Empresa. De ser doña Begoña la esposa de un presidente del Gobierno de las llamadas derechas, a las que pertenecen el marqués de la Romana y el duque de Híjar, los medios de comunicación y las tertulias porcinas de radios y televisiones, habrían arremetido contra el marqués y el duque sin misericordia. Gracias al hábil y divertido nombramiento, que algunos se han atrevido a calificar de bochornoso, indigno, obsceno, corrupto y pordiosero, las subvenciones están aseguradas y los responsables del Instituto mantienen en la izquierda radical sus carpetas de bulas en perfecto estado de revista.

Han reconocido que el puesto ha sido creado para ella, y que no está previsto dar a conocer al público la cuantía de su sueldo ni las liquidaciones de beneficios. Es lógico, porque al tratarse de la mujer del Presidente del Gobierno socialista de España, no es conveniente que la ciudadanía meta las narices donde no las debe meter. Los más osados y temerarios calculan que la remuneración para salvar África que percibirá la doctora en Asuntos Africanos doña Begoña Gómez, no superará los 6.000 euros, lo cual demuestra, una vez más, la falta de generosidad del Instituto de Empresa, del marqués y del duque.

Con doña Begoña en la moña de la coña, el continente africano dejará de tener problemas en los próximos seis meses. Uno de los planes que ha presentado para ello la eximia africanista es la de permitir la entrada en España de todos los naturales y habitantes del África Oriental, dejando a los africanos occidentales para el próximo otoño. Aprobado por Podemos, el plan es voltear la realidad.

Con España en manos de los africanos, las pateras navegarán rumbo al sur, llevando a los españoles hacia África con el fin de garantizar sus futuros, y en una de las primeras pateras, aunque ellos lo ignoren, podrían navegar el marqués de la Romana y el duque de Híjar, mientras en Madrid Sánchez se apropia del Instituto de Empresa a pachas con Echenique.

A mí, lo que verdaderamente me preocupa, fuera de bromas y decepciones efímeras, es que el Instituto de Empresa, realización ejemplar, se invente un puesto para la mujer de un Presidente del Gobierno que pacta con el PNV la salida de las Fuerzas de Seguridad del País Vasco, con Chistorra la humillación a la Corona, y con Bildu la restauración del honor ciudadano a los etarras. A quien han contratado el marqués de la Romana y el duque de Híjar es a la esposa, que no sabe nada de África, de quien ha pactado su poder con los votos estalinistas y separatistas que desean destrozar España.

Alfonso Ussía ( La Razón )