LA TABERNA DE PLATÓN
EL PEDROGORDIENSE

-Es, según los eruditos, un periodo paleolítico de transición entre el Marianense Final y el Trifálico Inicial.

-Fue una etapa breve y convulsa, producida por la irrupción en nuestra historia de una vieja cultura que logró su reimplantación en el territorio, con el apoyo de algunos grupúsculos bárbaros procedentes del noroeste peninsular y que a la postre y por sus hábitos caníbales, se merendaron a los pedrogordienses con pan amb tumaca…De ahí lo breve de su presencia.

-A pesar de ello, esta cultura presentó algunos rasgos identificativos propios. Eras dados a la parafernalia y el autobombo; adornaban sus cerriles testas con aparatosos tocados de plumas multicolores y profusas pinturas faciales con las que trataban de amedrentar al enemigo y a la vez se dedicaron a llenar las paredes de sus refugios rupestres, ya que seguían habitando en profundas y oscuras cavernas, con toscas decoraciones parietales en las que narraban fantasiosos episodios de grandes eventos venatorios y guerreros.

-Es más, la mayoría de especialistas que han estudiado este periodo histórico, llegan incluso a dudar de que fueran capaces de realizar de motu propio esas manifestaciones plásticas y adjudican su autoría a esbirros pagados al efecto.

-No obstante, lo que si fue un rasgo identificativo de la actividad de los pedrogordienses, fueron sus hábitos funerarios ya que rompiendo con las más antiguas tradiciones, en vez de enterrar a sus difuntos, les dio por desenterrar a los ancestros, así como quien no quiere la cosa.

-En resumen, el profesor Von Perignon de la afamada universidad de Mascachuches, considera que la existencia del Pedrogordiense, fue posible gracias al principio de la evolución humana y cultural de que “de to, tie que haber en la viña del Señor”.

Viñeta y texto de Agustín Muro