LA TABERNA DE PLATÓN
EPÍSTOLA SOBRE LA PESTE CENTRÍFUGA

-Por su condición ruin y totalitarista los centrífugos son bestezuelas dañinas y puñeteras, engendradas por burguesías decadentes, racistas y discriminadoras, de las que la Historia está llena por desgracia.

-Y decimos “condición” que no ideología ya que su verdadera perversión radica en que su lucha es de zapa…Se enquistan en las instituciones que dicen rechazar y desde dentro de ellas tratan de destriparlas…

-No tienen el valor ni los cojones de echarse al monte y a cara descubierta hacer su guerra. Son como aquellos dinamiteros que para derribar las murallas del enemigo, cavaban bajo las mismas una mina; la rellenaban de “cerdos vivos” (léase rufianes y tardones) y la incendiaban para provocar su caída.

-Y por esto y muchos otros comportamientos, son peste por el riesgo de contagio que conllevan ya que se pueden llegar a contaminar a una parte de las fuerzas políticas, supuestamente “sanas” que dadas a la felonía, recurren a demandar su “ayuda” para conseguir bastardos intereses.

-Contra ellos sólo se dispone de la vacuna constitucional que se les puede administrar en dosis que les sean letales el 28 de abril…

-De modo y manera que a la hora de votar los no centrífugos consideréis que dosis le administráis que más letal les resulte…Y así debéis valorar lo que sigue: si el voto se emite en tierra ya contaminada la receta es sencilla; someterlos al ostracismo electoral…

-Y si es en territorio aún incólume, dilucidar a que equipo sanitario se le adjudica el voto que más dañe a los centrífugos, asegurándose de que no se va a recurrir a ellos en pactos vergonzantes como los vistos últimamente.

-Y esto es un arma de un solo tiro; así que ¡ojo y buena puntería (o más bien “putería”) que hay mucho buenista que rayan en lo gilipollo.
Abdón y Senén dices illi.

Viñeta y texto de Agustín Muro