LA TABERNA DE PLATÓN
EL MAROMO

-Mi padre que había nacido en 1905 ¡ojo al dato! decía hace 60 años que sus hijos debían estudiar y formarse…Y puntualizaba que en el caso de mi hermanica más “para que no tuvieran que depender de ningún maromo”.

-Bueno, pues en mi familia esto ha sido lo habitual…

-En mi familia ha habido y hay mujeres; como no puede ser de otra manera…¡Pues bien!…todas ellas…¡pero todas, todas! se han formado; han trabajado y siguen trabajando y nunca he oído a ninguna de ellas que se sintieran en inferioridad de nada y mucho menos hubieran consentido su dependencia de un “maromo”…Y donde digo maromo, puede leerse marido, compañero, amante u “organismo oficial” que las subvencione.

-Es que son muy suyas y además tienen un carácter de mil pares de demonios cuando se les toca las narices y por el contrario son un cielo de todo lo bueno que una persona puede tener.

-Además ¡son guapas!…pero no así regularcillas…¡son bellezones! Y no es que en nuestra familia hagamos nada especial…¡Es que son así de su natural!

-Posiblemente por todas estas cosas dichas sobre ellas y por otras que me callo ya que además son pudorosas, entre ellas no hay ni una sola feminazi.

Viñeta y texto de Agustín Muro