LA TRAICIÓN YA TEJE LA MENTIRA

La fragilidad de España reposa en la satisfacción de sus políticos y en la común certeza de que la democracia es más importante que la propia Nación. La corrupción se sirve en la mesa del poder, desde la que ya están tejiendo el velo de transparencia con el que cubrirán su impotencia por incompetencia en la gestión de la pandemia del Coronavirus.

Gracias a ellos y a sus cómplices de los Medios de Comunicación, trufados de comisarios políticos y de tontos útiles a los que pagan con fama (no confundir con prestigio) y lujo, la libertad en España se circunscribe a la libertad de gritar. Modularán el grito del pueblo español haciendo que su furia sople a favor de sus velas.

Tienen experiencia y pericia. Ya lo han hecho en otras crisis nacionales rebozadas de paro y pobreza, de sangre y metralla, de cadáveres y de mutilados, en las que se vendieron a la vergüenza y a la traición y el pueblo español les pagó con el poder.

Lo han hecho estando en el Gobierno y vivaqueando brevemente en la oposición, desde la que regresaron al Poder gracias a la furia social acunada en la crisis y a su mágica habilidad para la propaganda y la mentira. Lo hicieron con la crisis de la reconversión industrial, mudaron en oro hueco y en pobreza subvencionada el ingreso de España en la CEE.

Con sus mentiras embozadas de sacrificio capitalizaron en su beneficio político la sangre y el dolor de los Años de Plomo, repitieron el mismo patrón a rebufo del 11M. Mutaron la claudicación ante ETA en victoria democrática sobre el terrorismo, y negando la crisis de 2008 le endosaron sus pavorosas consecuencias al PP galleando de que la solución a la pobreza y al paro eran ellos; ellos que estaban en el poder cuando la crisis enseñó los colmillos y no hicieron nada para limárselos. Lo han hecho siempre. Muy bien y con mucho éxito.

Ya lo están haciendo otra vez, tejer el velo de transparencia informativa democrática con el que embozarán su impotencia por incompetencia en la crisis del Coronavirus. Lo sé con la fuerza y la certeza que proporcionan la experiencia y las impresiones que cruzan el umbral de la percepción sin despertar asombro.

Lo sé porque llevan cuarenta y cuatro años utilizando al pueblo español como combustible de sus ambiciones, y el  pueblo lleva los mismos años cubriendo y legitimando con sus votos la avaricia y la estupidez de sus políticos. Lo sé porque evocando la memoria de los valientes es imposible olvidarse de la estirpe de los cobardes. Olvidarse de ellos.

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )