Este verano de 2021, tiempos de pandemia y de política memorística, tuve la suerte de poder acudir a uno de los cursos de verano que la Universidad Complutense de Madrid, la universidad de mis estudios universitarios, imparte en su sede de San Lorenzo de El Escorial y que tenía el interés en ser el único dedicado a un tema de referencia en este pueblo serrano como es El Valle de los Caídos, el curso en concreto se titulaba “ Memoria Democrática y ciudadanía: el Valle de los Caídos en perspectiva comparada”.

El interés parecía manifiesto para los vecinos del mismo pero que no pareció despertar mucho el mismo, a duras penas llegamos a contar más de tres sanlorentinos, en algunas conferencias dispersas.

Pero lo más llamativo era el elenco de profesores, “entendidos e interesados” que venían a impartir sus “conocimientos, informaciones y trabajos” relativos al tema del curso porque, para vergüenza de mi ilustre universidad, se caracterizaba por ser mono-ideológico.

¿Dónde quedaba la universidad polemizante, la libertad de cátedra, la idea de aprender, escuchar, oír opiniones distintas?, ¿qué había sido de esa universidad en la que había estudiado, polemizado, discutido? Y así hice ver mi perplejidad, a la que se me contestó con un “es lo que hay” y “ya estás tú para polemizar”. No sé si era una concesión “graciosa” o un hartazgo a mi continua e inacabable queja.

Políticamente correcto comenzó el curso con una declaración “de guerra” por parte del político de turno que manifestó el encono de la Ley de Memoria Democrática con el tema en cuestión y con todo lo que le rodea. Pensamiento, legislación y fuerza de acuerdo para acabar con lo que podría denominarse “anacronismo intelectivo democrático” que no podía permitirse en estos tiempos de pandemia memorística.

Fernando Martínez López, Secretario de Estado de Memoria Democrática, mostró la cara dura del Gobierno y sus perspectivas con la implantación de la Ley en cuestión, llegando a hablar del derribo del monumento. Un discurso lipotímico para quien no pensase del mismo modo.

La continuación de las ponencias nos llevó a exposiciones tan “didácticas” y de “enjundia universitaria” como “¿Se puede democratizar el Valle? Estrategias de re significación”, “El periodismo y la normalización de lo extraordinario en el Valle de los Caídos”, ¿Mereció la pena luchar por la verdad, justicia y reparación de las víctimas de la represión franquista?”, “La construcción y decadencia de un mito. Nodo”, “Exhumar el Valle, un reto forense sin precedentes”, “La losa de Franco” y para terminar con dos ponencias inenarrables y al parecer, “Muy adecuadas para el curso”, “Lugares del genocidio camboyano: del espectáculo atroz al patrimonio” y “Villa Grimaldi y la EXMA. De espacios de tortura y desaparición”.

El único punto discordante en el curso fue mi postura anunciada desde un principio y en la que me mantengo con la cabezonería de un serrano que tiene memoria individual, ni colectiva ni democrática, simplemente memoria, sin apellidos.

Por haber estado ahí, conocer sus habitantes pasados y presentes, haber leído, oído y vivido el Valle de los Caídos y, por supuesto, la imprescindible presencia de cinco jóvenes universitarios que intentaron poner un poco de cordura en este curso de verano con sus preguntas y sus dudas, sus reflexiones y su valor y que, sin duda, mantienen mi esperanza en el futuro de la Universidad española. Gracias.

*Este curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid, mi universidad, tuvo lugar en San Lorenzo de El Escorial, entre los días 21 y 23 de Julio de 2021 en el Real Colegio Universitario Mª Cristina, centro universitario adscrito a la misma universidad, regentado por una Comunidad de PP Agustinos, centro donde cursó sus estudios universitarios nuestro actual Presidente del Gobierno, D. Pedro Sánchez Castejón.

En noviembre de 1936 la comunidad del Centro Universitario, sus compañeros del Real Colegio Alfonso XII y Monasterio de San Lorenzo de El Escorial fue fusilada en su totalidad en Paracuellos del Jarama. Hace 85 años de esto y este es mi curso de memoria para recordarlo.

El Real Colegio Universitario ha resistido hasta el momento, fusilamientos, crisis económicas, alumnos de todo tipo, pero… ¿podrá aguantar esta Ley de Memoria Democrática y esta Universidad Complutense?

Carlos Zarco ( El Correo de España )