LA USURPACIÓN

El otro día se reunieron en Londres los jefes de Estado y presidentes de Gobierno de la OTAN y fueron recibidos por la Reina Isabel. Aquí en España el otro día, nación que es constitucionalmente tan Reino como la Gran Bretaña, llegaron los dignatarios para la Cumbre del Clima y fueron recibidos oficialmente… ¡por Pedro Sánchez!, encantado de conocerse en acto tan mediáticamente importante.

¿Y Su Majestad? Pues sí, los recibió, pero luego, en Palacio, en plan plato de segunda mesa. Cuando oficialmente ya habían sido acogidos en nombre del Reino de España por un señor que me preocupa, como este Sánchez el del Falcon que se harta de gastar queroseno y de contaminar los aires de España en unos vuelos particulares cuyo costo y razón son alto secreto de Estado, pero que luego, a la hora del postureo de ecolojeta en la Cumbre del Clima, llega… ¡en coche eléctrico!

Escucho en España un clamoroso silencio sobre este triste y creo que grave asunto que me preocupa e inquieta, como defensor de la Institución Monárquica por razones históricas, estéticas y constitucionales. Por decirlo en términos taurinos, el presidente Sánchez cada vez más está pisando peligrosamente la raya de picadores para usurpar las funciones del Rey.

Parece que Sánchez se regodea en quitar de en medio al Rey en cuanto puede. Lo de La Habana fue todo un símbolo. Cuando se acababan de celebrar elecciones, Sánchez se quitó literalmente de encima a Don Felipe VI, y lo mandó a Cuba a por tabaco.

Me imagino la cara de Su Majestad en La Habana, en la querida Habana, cuando se enterase de que, en su ausencia, Sánchez ya había acordado un virtual gobierno de coalición con Pablo Iglesias. El de Podemos nada menos, que quiere derribar la Monarquía.

Y sin que el Rey hubiera siquiera programado la agenda de las constitucionales audiencias de consultas para formar gobierno tras las elecciones, Sánchez ha estado actuando en todo este tiempo como si el Rey se lo hubiera encomendado ya, pactando con todos los que quieren acabar con la Constitución y con España.

Por volver al lenguaje taurino, Sánchez se ha tirado de espontáneo como candidato a presidente, aun habiendo sido el partido más votado, pero sin recibir el encargo regio de formar gobierno.

El martes, por fin, han sido ya anunciadas las audiencias regias con los siete mil millones de partidos, partiditos y uniones locales o provinciales de electores resultantes de estas malhadadas elecciones. Dicen que van a ser unas «consultas exprés».

Exprés, capuchino, cortado o leche manchada, algo así. En dos días tiene que ventilarse el Rey esta sopa de letras que ha salido de las elecciones, sabedor además de que los partidos separatistas y republicanos no suelen aportar por La Zarzuela. Una tradición por cierto que nadie critica y todo el mundo acepta: este desprecio no sólo al Rey, sino a la España que aprobó la Monarquía Parlamentaria en la Constitución de 1978 que tantos se quieren cargar y, con ella, a Don Felipe VI.

¿Es normal todo esto? ¿Es normal que antes de que se constituyan Congreso y Senado ya sepamos quiénes van a ser sus presidentes? ¿Es normal que antes de que el Rey encargue a Sánchez formar Gobierno ya sepamos hasta quiénes van a ser sus vicepresidentes, Pablo Iglesias y la señora Calviño, e incluso muchos de sus ministros? ¿No les parece un desprecio absoluto al constitucional papel de arbitraje de la Corona y una falta de respeto a la egregia persona de Don Felipe VI?

Bueno, pues nadie protesta, y Sánchez va cada día más, encantado, de «Rey por un Día», como aquel programa de TVE, «Reina por un Día». Cómo estará la cosa de usurpación de las funciones regias por el osado y ególatra Sánchez que me conformaré con que no se empeñe en darnos él, en vez de Don Felipe VI, el tradicional mensaje de Navidad del Rey.

Antonio Burgos ( ABC )

viñeta de Linda Galmor