LA VERDAD DERROTA A MANUELA CARMENA

Decíamos ayer «La aplicación de la llamada ley de memoria histórica al callejero de Madrid está plagada de tergiversaciones. Y aún así el Ayuntamiento continúa impasible con la alteración de nombres». («La posverdad de la memoria histórica» ABC 16-12-2017) Hace un año, el 4 de mayo de 2017, se decidió cambiar el nombre de muchas calles de Madrid entre las que estaba la de un torero, El Algabeño. Dos vecinas de la calle presentaron sendos recursos que el ayuntamiento atendió por separado: con el dinero de los ciudadanos es barato pleitear y si se hubiera unido ambas causas se habría dado mayor fuerza al recurso.

Las dos argumentaban que la ley no era aplicable porque el torero nunca tuvo actividad política ni ideología conocida. Era un torero en una urbanización en la que casi todas las calles están a nombre de figuras del toreo. Actividad política tuvo su hijo, torero menor de nombre artístico «Algabeño Hijo», falangista de primera línea que murió tomando Málaga con Queipo de LlanoPaquita Sauquillo, Comisionada Histórica al cargo de la cosa, respondió que aunque la calle hubiera sido nombrada por el padre, cuando se pone Algabeño en Google hay muchas más entradas por el hijo que por el padre.

Según este criterio, si el Ayuntamiento de Bergondo (La Coruña, 6.600 habitantes) dedicara una calle a su ilustre paisano Francisco Franco, biólogo, museólogo, divulgador científico y escritor, habría que prohibir la inciativa porque en Google hay otro Francisco Franco que tiene infinidad de visitas más que el Francisco Franco de Bergondo. Así entiende la cultura y la historia esta progresía podemita.

No hará falta aclarar que Carmena y sus adláteres se han resistido con uñas y dientes a la iniciativa de los ciudadanos de respetar la Verdad. El nombre de la calle, puesto por la familia Cavero cuando hizo la urbanización, reivindicaba un torero ajeno a la política. Pero hay otros que se creen en posesión de la Verdad y te la quieren imponer. Finalmente, el pasado 10 de mayo el juzgado contencioso administrativo Nº 5 de Madrid ha dado la razón al recurso y ha decidido que la calle seguirá llamándose El Algabeño. El que ese mismo día los operarios de Carmena acudieran a la calle El Algabeño a cambiar su nombre por el de José Rizal, personaje fusilado por traición a España, supongo que fue una mera casualidad -algunos dirán que feliz-.

Lo cierto es que la Verdad de la Historia ha derrotado a Manuela Carmena. Esta alcaldesa tan popular por ser una especie de abuelita santa sólo preocupada por el bienestar de sus conciudadanos ha sido desnudada por una sentencia judicial que evidencia el uso perverso que se intentó hacer de una ley -perversa siempre- y que nada tenía que ver con el caso en el que se aplicaba. La jueza Carmena perdió el juicio. ¿Cumplirá la sentencia? Se admiten apuestas…

Ramón Pérez-Maura ( ABC )