LA VERDAD, ES LA VERDAD

La verdad es la verdad aunque carezca de votos.

La verdad es la verdad aunque la expulsen de los telediarios y de las tertulias.

La verdad es la verdad aunque la solera de la mentira la cubra de harapos y la ahogue en los relojes y los calendarios de los hombres.

No es cierto que una mentira repetida mil veces se convierta en una verdad.

Una mentira mil veces reiterada se convierte en un trágala que, al final, sus destinatarios y consumidores acaban metabolizando con la misma naturalidad y cortesía con la que saludamos al vecino en el descansillo de la escalera hasta que la verdad ilumina el rellano y descubrimos que es un sicario del Cártel de Medellín, un pederasta o un gánster de la Gürtel, de Púnica o de las ERE de Andalucía.

Eduardo García Serrano

El Correo de Madrid