LA VERDAD SECUESTRADA

Iba a ser el de Sánchez el «Gobierno de la transparencia» pero olvídense, se trataba de una mentira preventiva, una más. La hemeroteca, la videoteca y la «digiteca» conservan decenas de embustes catedralicios de Sánchez y su equipo, ejemplos a manta de Dios de sostener una cosa y a los quince días exactamente la contraria, con un desahogo impúdico en el «arte» de ocultar la realidad.

¿Les parece exagerado? Veamos. Tres ejemplos. Hace unos días PSOE y Podemos se oponían a que se investigue el escándalo de las menores que eran prostituidas mientras se encontraban tuteladas por una administración balear. Al mismo tiempo, la ministra de Igualdad y su esposo, el vicepresidente segundo, afirmaban que su ley de Protección a

 la Infancia será «un ejemplo para el planeta». Eso, que se lo explique la pareja de Galapagar a las niñas tuteladas de Mallorca.

También sabemos que el Gobierno ha llevado a los tribunales al Consejo de la Transparencia por reclamarle a Sánchez que aclare el uso discrecional de los aviones oficiales para acudir a bodas o conciertos de rock. Y como se estaban poniendo muy pesados los del Consejo ha dado orden a la Abogacía del Estado para que les busque las vueltas ante el juez a los plomazos de Transparencia, y así seguir él sin soltar palabra. No solo coge el Falcon a su antojo sino que a su antojo manosea a la Abogacía del Estado el doctor traslúcido.

Y ayer mismo, nuevo episodio de ocultismo. PSOE, Podemos y los socios que les han aupado impedían que ni tan siquiera se debata en el Congreso la creación de una comisión que investigue sobre la madrugada toledana de la chavista Delcy Rodríguez en Barajas, con el ministro Ábalos de aquí para allá, del avión privado a la sala VIP en un trajín impresentable coronado por una montaña de mentiras.

Y esta ocultación de la verdad no tiene fronteras. También en Bruselas socialistas y podemitas se oponían, allí infructuosamente, a que la Eurocámara conociese el infame «Delcygate», mientras se daba un portazo al presidente Guaidó.

Todo régimen que aspira a la imposición del pensamiento único comienza ocultando lo que ocurre, creando una realidad propia (en eso echan una mano el CIS y la tele pública), no vaya a salir mal retratado el «héroe», aquel al que el primer día nos enseñaron corriendo por los jardines de La Moncloa y del que hasta se hizo propaganda de la «determinación» de unas manos que llevarían a España a la prosperidad, cual auriga de Delfos… pero del barrio de Tetuán. Y resulta que por ahora en ese carro de mentiras viaja la verdad secuestrada.

Álvaro Martínez ( ABC )

viñeta de Linda Galmor