Felipe VI reiteró ayer la supremacía del texto constitucional y su condición de fuente de todos los poderes del Estado y sus instituciones.

Un mensaje muy claro para quienen cuestionan la legitimidad de nuestro sistema político, que no son únicamente, ni siquiera principalmente, algunos exmilitares, es decir, ciudadanos particulares, que se manifestaron inútil y torpemente sobre la situación política en España.

Dijo la ministra de Defensa que los firmantes de esos manifiestos son una minoría «que busca publicidad y protagonismo», como los que ella misma les concedió ayer en su discurso de la Pascua Militar.

El riesgo para la España constitucional, sin embargo, se sitúa en otros focos y en otros grupos, que buscan socavar la Corona y, con ella, el sistema constitucional de 1978.

Los peligros para las libertades y los derechos de los ciudadanos no provienen de un grupo de exmilitares que solo se escuchan a sí mismos, sino de los separatistas, comunistas y proetarras que apoyan al Gobierno de Sánchez.

ABC