LAMPANTES

Precontratación temporal, alejamiento espacial, prohibición de geolocalización, las maximalistas exigencias del taxi, por mucho que algunos políticos cedan por inconfesables intereses cortoplacistas, no podrán sostenerse mucho tiempo ante las sentencias actuales y, más que previsiblemente, futuras de los tribunales ni, lo cual es mucho peor, ante el sentido común y el respeto a la libre competencia.

Bien es sabido que quien no llora no mama, pero una cosa es el constitucional y reglado derecho de huelga y otra muy diferente secuestrar a la ciudadanía, que, como cliente, siempre ha de tener razón, o demonizar la competencia legítima de los VTC.

Si siguen con su pulso suicidario, habrá boicot de los usuarios, y muchos taxistas acabarán lampando por conducir un Uber o o un Cabify.

Tadeu ( El Mundo )