Entre Gila y Larra nos tocará vacunarnos cuando doblen las campanas y ya no podamos ni preguntarnos por quién están doblando, porque el lamento del campanario será por nosotros que, con suerte y con salud, moriremos de viejos antes de que nos den la vez en la lista de espera de las jeringuillas, si es que antes no nos mata la incuria del Gobierno, su barra libre de eutanasia o el paro que dispensa a manos llenas y a neveras vacías.

La logística de la vacunación del rebaño se la han encargado a Mariano José de Larra con su “vuelva usted mañana”, que es la fórmula diplomática de aquel mensaje para gorrones y morosos troquelado en las garrotas que presidían los mostradores de las tabernas castizas: “Hoy no se fía, mañana sí” que era, por cierto, la mejor vacuna contra los parroquianos a los que les picaba el virus del sinpa, tan de moda hoy entre los jovencitos tontos, narcisistas y gandules del rebaño español. Las generaciones mejor preparadas de la Historia, según reza la mentira de consenso de los zampabollos de la democraciaquenoshemosdado.

Cuando, ¡por fin!, te llegue el mañana de Larra será Gila el que, con su teléfono de baquelita, te dé cita en el Porvenir (así llamado porque no llega nunca) para que te vacunen.

Pero como en la Guerra de Gila el enemigo del virus, o sea la vacuna, libra sábados, domingos y fiestas de guardar, laicas, religiosas (pocas), feminodemocráticas (muchas) y gay-arco-iris (casi todas), te volverás a casita sin jeringuilla y con mascarilla, antes del toque de queda mientras doblan las campanas

Y cuando leas el papelito que te han dado en el ambulatorio verás que justo debajo del “vuelva usted mañana” de Larra y del “cerrado por vacaciones” de Gila, el funcionario de turno, más cabreado por trabajar un festivo que un podemita sin BMW y sin chalé de lujo, ha garabateado: “Ave, Pedromorituri te salutan

No preguntes por quién doblan las campanas. Están doblando por ti”. Ahora vas y les votas, con mascarilla y si jeringuilla, por supuesto

¿Y la vacuna?, ad calendas graecas, siempre que no caigan en festivo como el mañana de Larra y Gila. También por supuesto, faltaría más.  

Eduardo García Serrano ( El Correo de España )