Decía Carlos Navarro Ahinart, que” tenemos una panda de adictos a las subvenciones enseñando las uñas como gatos enfurruñados cada vez que el negocio no les va bien”.

En España se subvenciona todo, desde el fondo de protección cinematográfica, a las organizaciones de festivales, la asociación de mujeres cineastas, la academia de las artes y las ciencias cinematográficas, la fundación privada del festival Internacional de cinema de Cataluña, y un largo etcétera, por lo que no es de extrañar que toda la farándula sea proclive a la subvención, con tal de hacer el cine que le conviene al que paga, que suele ser la izquierda.

Además, hay ayudas a orquestas, grupos de cámara, compañías de teatro, circos, grupos de danza en el exterior y ayudas directas al teatro.

El Instituto de la mujer consigue suculentas ayudas para proyectos de investigación sobre temas de la mujer, y otro buen pellizco se lo lleva la comisión islámica de España.

Pero una de las mayores tajadas son para los entes públicos mal gestionados, así RTVE cada año supera los 500 millones de euros en subvenciones. Pero no es de extrañar porque en España se subvenciona la ineficiencia, así más de 1200 millones de euros para financiar las pérdidas del ferrocarril y 600 para el transporte aéreo, sin contar las subvenciones especiales a los amiguetes, como la que recibió la compañía aérea venezolana Plus Ultra.

En cultura, se subvencionan, la traducción de libros, la federación del gremio de editores, la preservación del patrimonio digital, a archiveros y documentalistas, la promoción de la lectura, la modernización de las librerías, al desarrollo de video-juegos y hasta a la federación de amigos del camino de Santiago y la real academia de gastronomía para la difusión de la cultura de la tapa. ¡Como si no conociésemos las tapas en España!

Es decir, cualquier amigo que quiera recibir una subvención no tiene más que formar una asociación cultural y prometer fidelidad a la izquierda y ya tiene una subvención segura. Lo alucinante es que el PP las ha mantenido durante todos los años en los que gobernó. ¡Vaya liberalismo de pacotilla!, que hasta llegó a subvencionar a un ente llamado “Instituto de Calidad de las ONG” – mayor cinismo imposible. –

En resumen, somos el país del mundo que más subvenciones reparte, ya que a este fin se dedican más de 122000 millones de euros al año.

Como curiosidad, el SEPE destina 1,4 millones a la formación de las actividades emprendedoras de los autónomos, mientras que a la gestión de los programas de políticas activas dedican 13,5 millones y otros 20 millones más van dirigidos a mejorar las oficinas de empleo.

Al igual que ocurre en las subvenciones a asociaciones feministas que el 90 % del gasto se lo llevan las estructuras de las asociaciones y el 10% es finalista, en el caso del SEPE es aún más grave ya que solo el 4% se destina y fomentar las acciones emprendedoras y el resto se dedica a “música celestial”.

Sin embargo, durante los años en los que la izquierda no ha gobernado, no solo no se han dejado de pagar subvenciones a estas asociaciones claramente proselitistas, sino que las asociaciones que han promovido el conocimiento y la difusión del liberalismo no están incluidas entre las asociaciones subvencionadas.

Por tanto, conocer el liberalismo y contraponer sus ideas a las socialistas, siempre ha sido propio de un liberalismo de trinchera y de guerrillas, sin subvenciones ni ayudas por parte de ningún gobierno, por más increíble que parezca.

Solo hay dos países en el mundo que no contemplan subvenciones que son Estado Unidos y Turquía, quiere esto decir que la subvención resulta un arma electoral usada prácticamente en todo el mundo y sobre todo en Europa, por los partidos de izquierdas, ya que la derecha ni se entera, aunque se hace perdonar manteniéndolas.

Salvador Ruso Pacheco ( El Correo de España )