Las heridas, los desgarros más graves producidos en el tejido epitelial de la España contemporánea, sin duda, se deben a los ataques inmisericordes, a las agresiones perpetradas por sus múltiples enemigos, entre los cuales, es justo citar a los  comunistas, los independentistas o a los sanguinarios terroristas vascos.

Todos ellos, bajo la dirección de una de las lacras políticas más autorizada y representativa como es el socialismo inveterado, traidor y disgregante.

Si partimos de la tambaleante, nefasta y fallida II República, la diosa Clío— portadora del pergamino de la historia universal,  sentada al lado de un cofre de libros donde no hay lugar para las falsificaciones de los hechos que reinventan y prostituyen la verdad histórica, donde no existe la propaganda ni la manipulación, donde al “agitprop” socio-comunista le está vedado el nacer,— nos alumbrará hasta el punto de llegar a la conclusión de que la última guerra civil revolucionaria de la época que tuvo lugar en España entre 1936 y 1939, al estar afectada por intervenciones extranjeras formó parte de la segunda guerra mundial; nos ilustrará sobre como el PSOE era una formación revolucionaria con líderes que propugnaban la dictadura del proletariado y admiraban el modelo soviético; nos dará luz sobre las violaciones de la legalidad constitucional, haciendo hincapié en que la transgresión más importante y fatal fue el golpe de Estado contra la República, la Revolución de 1934 en la que tuvieron graves responsabilidades: Companys, Largo Caballero e Indalecio Prieto, este último declaró: “me considero culpable ante mi conciencia, el PSOE y toda España de haber participado en este movimiento revolucionario…”, de consecuencias dramáticas por los millares de muertes que ocasionó, Companys, el mismo mes de Octubre proclamó el Estado Catalán dentro de la República Federal Española; también la musa nos descubrirá las razones que propiciaron el levantamiento Nacional, en primer lugar el fraude en las elecciones del Frente Popular de Febrero del 36 y como corolario la incuestionable violencia desatada por las masas de las izquierdas radicales, socialistas, comunistas y anarquistas.

A modo de ejemplo, recordemos lo que decía Largo Caballero: “No creemos en la democracia como valor absoluto, tampoco en la libertad” ( Ginebra, 1934), “Si somos derrotados en las urnas iremos a la violencia”(Febrero, 1936), “……..la democracia es incompatible con el socialismo”( Enero, 1936), “La transformación de un país no se puede hacer echando papeletas en las urnas”(Febrero, 1936), “Si triunfan las derechas……..tendremos que ir a la Guerra Civil declarada” (Enero, 1936).

Resuelta la confrontación fratricida entre españoles, el destino de España toma un nuevo rumbo que nos conduce a la redacción y aprobación de una norma constitucional; La Transición, momento del olvido de los rencores, garantía de convivencia democrática, imperio de la ley y armonía social.

Los fibroblastos aparecen y comienzan a realizar su función reparadora, las heridas cicatrizan y son tapadas por las células del tejido conectivo.

Todo es inútil, es una ficción, una quimera, la sociedad despierta del sueño cuando percibe el hedor que desprende el “execrable” presidente socialista, Zapatero, dando inicio a una “política” de división y enfrentamiento entre españoles, su prioridad es volver a las andadas guerracivilistas. ¡Dios lo confunda! Para toda la eternidad.

¡Por los clavos de Cristo! El “execrable” es un santo varón si lo comparamos con su relevo en el socialismo español, un ser inmoral y despreciable en sus actos políticos, un redomado traidorzuelo de la peor especie, un felón indigno de ser español.

Sánchez ¡Lo Absoluto y Clío sabrán que hacer contigo!

¿Cómo es posible que aquellos ciudadanos que necesitan de las dulzuras inefables del silencio y del reposo, sepan o puedan asimilar y soportar la batahola estridente y bulliciosa originada por los desvíos criminales, perversos y antiespañoles que se derivan de las idolatradas urnas?

No es poco el tormento de haber nacido en tiempos desastrosos, donde el brío, la integridad, la dignidad, el patriotismo y la gallardía son pecados que nunca se perdonan.

Pues bien, aquí tenemos a los endriagos del socio-comunismo que vinieron a abrir de nuevo las heridas que estaban restañadas. España se mira en el espejo del socio-comunismo y se ve desgreñada, macilenta, sanguinolenta, famélica y desahuciada.

Mientras el presidente ucraniano, Zelenski, trata de recuperar las regiones ocupadas por el ejército ruso, haciendo gala de su patriotismo, imbuido de una irrefrenable voluntad de vencer y con unas tropas a sus órdenes de reconocido y admirable coraje, valor e insuperable abnegación, que no dudan en sortear a la muerte por su país, sus familias o su propia dignidad ciudadana; Sánchez, el ilegítimo y traidor presidente de España, se entretiene en regalar a los “ladronazos” independentistas de Cataluña la posibilidad de que en un futuro inmediato sigan apostando por la independencia de esa región, valiéndose, en esta ocasión de la liquidación del delito de Sedición en el Código Penal y ofreciéndoles las previsibles  expectativas de la celebración de un nuevo referéndum, que sin ser vinculante, ya todos intuimos sus futuras consecuencias.

Entre felones anda el juego, juego siniestro ejecutado en detrimento y humillación del Poder Judicial, escarneciendo y burlándose de las instituciones, del pueblo español y en definitiva de cualquiera que esté vivo o muerto, a Sánchez le importa una higa absolutamente todo, se siente impune e inmune, este fulano precisa con urgencia un golpe serio y contundente.

Ahora bien, la cabal, justa y virginal Clío nos dice que estas pretensiones tan criminales como  autárquicas o totalitarias nunca se llevan a efecto si no se cuenta con la Fuerza, espero y deseo que la jerarquía de la misma tome buena nota del rosario de desvergüenzas y provocaciones con que a diario nos deleitan las huestes delegadas del socio-comunismo independentista.

Antonio Caballero del Mazo ( El Correo de España )