«Somos afortunados ¡poseemos el derecho al voto! -decía a grito pelado mientras bailaba con más voluntad que arte en plena calle un pobre ser venido a menos, vestido con harapos sucios y rotos por todas partes, dejando al descubierto unos macilentos pellejos que insinuaban la existencia de unos huesos ausentes de carnes- Eso nos da la posibilidad de… -se quedó unos instantes pensativo rebuscando en su cerebro las palabras que le permitieran continuar- de… ¡Seguir votando! Eso, eso; seguir votando, que no es paja».

«Algo tendrían que dejarnos después de todo lo que se nos ha quitado. Pero, no son demasiado generosos -fue la contestación a tanta alegría, de otro pobre ser, que se encontraba en las mismas precarias condiciones que el anterior- ¿para que votamos ayer, y para qué vamos a votar hoy, y para qué votaremos mañana?. ¿Lo sabe usted?».

«Creo que para revestir de legalidad la «ayuda sin posible retorno» de más de 50 millones de euros, que de extranjis, le habían concedido a la empresa extranjera de aviación comercial de un solo avión, Plus Ultra. O quizás para nombrar una quinta vicetiple del gobierno».

«No es vicetiple, caballero, sino vicepresidenta del gobierno. Con un poco de paciencia veremos con orgullo como, poco a poco; pasito a pasito el presidente Sánchez entrará en el Guinness, por haber formado un gobierno con cinco mil quinientos estúpidos ministros, quinientos de ellos con el rango de vicepresidentas con buenos sueldos, coches oficiales y pagas vitalicias».

Después de mas de un año las colas del hambre no es que se hayan estancado, sino que siguen creciendo, sobrepasando todos los canales de caridad -hasta los muy generosos de la Iglesia Católica- siguen creciendo y, hermanada con la desesperación ante tan tremenda ruina, ha arraigado en toda España, sin que este gobierno sea capaz de poner freno; ni siquiera de aminorar su marcha.

Hoy sale el gilipollas de turno y muy ufano dice con música de triunfo que durante el pasado mes de marzo el paro «ha bajado tanto en hombres como en mujeres más de 59.000 personas». Como si para ello el presidente Sánchez o alguno de los ministerios existentes, con su participación, bajando impuestos, entregando subvenciones o retirando tasas, hubieran intervenido en algo, que no fuera lo de costumbre: mentir como bellacos -que lo hacen muy bien- y coleccionar los problemas debajo de las alfombras.

No son inteligentes, pero como no tienen vergüenza ni decoro…

Mientras que la ruina nos está amenazando al resto de españoles ellos, los sin vergüenza y sin decoro, le suben la aportación a los sindicatos rojos.

Mientras que a ciento de miles de españoles les están dejando en la puta calle, arrebatándoles sus viviendas… Ellos, los sin vergüenza y sin decoro, recién «colocados» en la política, venidos de trabajar de ningún sitio y de no haber contribuido jamás a Hacienda, Pablo Iglesias entre ellos, se compran suntuosos chalets, pisos, coches…

Mientras que millones de españoles, perdidos sus empleos o sus pequeños negocios; una vez consumido sus escasos ahorros; vendidas sus pocas pertenencias de valor obtenidas con la dedicación y el esfuerzo en su diario trabajo durante toda su vida; endeudados con bancos y entidades de crédito…

Muchos de ellos, los sin vergüenza y sin decoro, como a Pablo Iglesias y su compañera, les ha dado, en tiempo récord digno de medalla Olímpica de auténtico oro puro, para «rejuntar» más de 255.000 euros en el banco (más o menos… como cuando ejercían de profesor escrachista y cajera activista, respectivamente) además de tener pagado casi el 50% de la hipoteca galapagueña, lo que viene suponiendo un pastonage de miles de euros que uno sobre otro alcanzarían un buena altura.

Lástima que no llega el día en que se caigan desde esa altura y veamos sus cascados huevos decorando las aceras… !En sentido figurado!.

Eloy R, Mirayo ( El Correo de España )